Archivos para marzo, 2010

Néstor Ojeda
Alberto Athié, ex sacerdote. Foto: Jesús Quintanar / Milenio
Esta semana salpicada de sangre terminó con una buena noticia: el Vaticano y los Legionarios de Cristo reconocieron la necesidad de remediar los casos de pederastia en la Iglesia y se disculparon por los crímenes sexuales del padre Marcial Maciel.
Estas noticias son el producto final de quienes tuvieron la valentía de alzar la voz, de aquellos que desde hace más de una década no se arredraron ante el poder de la Iglesia y del dinero; así como de los medios en todo el mundo que hicieron eco de las denuncias de las víctimas, entre los que destacan en México los entonces periodistas de La Jornada y CNI-40.
Ayer, en una entrevista en Radio 13, el ex sacerdote Alberto Athié —protagonista central de la denuncia del encubrimiento de los abusos sexuales perpetrados por ministros religiosos— habló del dolor que le acompañará toda la vida por haber sido testigo de la forma en que esa maquinaria de sometimiento, control y poder que son los Legionarios de Cristo, erigió el entramado que permitió a Marcial Maciel hacerse de vidas y haciendas para destruirlas con su ruindad, de la cual no se escaparon ni sus propios hijos.
Porque de eso se trata la historia de los crímenes sexuales dentro de la Iglesia, no es una campaña para enlodar a sacerdotes y obispos o para destruir al Vaticano; es la crónica de cómo gente creyente y bien intencionada entregó su fe, su fortuna y hasta a sus hijos al Regnum Christi que proclamaba Maciel y que terminaron siendo víctimas de un tránsfuga y un corruptor.
Ese es el gran delito —el gran pecado— de Maciel y todos los pederastas en la Iglesia: tomar la fe y confianza que otros ponen en sus manos para usarlos como medios de enajenamiento, con el fin de despojarlos de sus bienes, mancillar sus cuerpos y pisotear su dignidad.
Lo que han hecho estos monstruos no tiene nada que ver con Dios, la Iglesia o la fe. Sus crímenes denunciados por las víctimas, expuestos por los medios y hoy reconocidos por el Vaticano, son el retrato de una pandilla de negociantes ambiciosos, abusadores sexuales y encubridores interesados, que antes que recibir el perdón cristiano deben ser castigados con todo el peso de la ley. No podemos exigir menos.

Milenio

28 de marzo de 2010

Alejandro Gutiérrez
Madrid, 26 de marzo (apro).- Los Legionarios de Cristo reconocieron que su fundador Marcial Maciel Degollado abusó sexualmente de seminaristas, que tuvo una hija con una mujer y otros dos varones con otra, por lo que piden perdón a “todos los que han sido perjudicados, heridos o escandalizados por su reprobable actuación”.
A través de un comunicado difundido al mediodía de hoy en su página electrónica, los Legionarios de Cristo aceptan que “habíamos pensado y esperado que las acusaciones presentadas contra nuestro fundador fueran falsas e infundadas”. Pero debido a que éstas son reales, reconocen que “no podemos mirar a su persona como modelo de vida cristiana o sacerdotal”.
Reprueban esta doble vida de su fundador, por considerar que son “contrarios a los deberes de cristiano, religioso y sacerdote”. Y dicen que “no se corresponden a lo que nos esforzamos por vivir en la Legión de Cristo y en el Regnum Christi”.
El Vaticano ordenó el año pasado una Visita Apostólica en la congregación ultraconservadora, rodeada por serias denuncias de abusos sexuales, que llevó a los cinco investigadores designados a indagar en los 120 seminarios y escuelas de los legionarios, y entrevistarse con ex legionarios, particulares y víctimas de Maciel.
El 16 de marzo la Santa Sede anunció que los investigadores de Benedicto XVI presentarían sus informes a Roma, y de ellos se elaborará un informe único o final que tomará varios meses.
Los observadores conjeturan que el Vaticano podría designar una nueva dirección para los Legionarios y dar inicio a una serie de reformas internas.
Estas conclusiones y el reconocimiento difundido hoy por los Legionarios coinciden con los escándalos que rodean a la iglesia católica en países como Irlanda y Alemania, y el nuevo escándalo difundido por The New York Times.
En su edición del 25 de este mes, el matutino neoyorkino dio a conocer que el padre Lawrence Murphy abusó sexualmente de 200 niños sordos entre 1950 y 1974, cuando impartía clases en la escuela Saint John, en Milwaukee, Wisconsin.
En relación al comunicado de los Legionarios difundido hoy, la congregación ultraconservadora sostiene que este período les sirvió para “reflexionar sobre su identidad y misión, que asume “la responsabilidad de profundizaren la comprensión de nuestra historia, carisma y espiritualidad”, que les permitió “revisar con humildad y sencillez diversos aspectos de nuestra vida institucional”.
También reconocen que el sacerdote mexicano, fallecido en 2008, tuvo una hija “de una relación estable y prolongada” con una mujer, y “otros graves comportamientos”, mismos que no se señalan explícitamente en el comunicado.
Acompañando al comunicado, el director general de los Legionarios de Cristo, Álvaro Corchera difundió una carta dirigida a su comunidad religiosa, en la que sostiene que “vista desde la perspectiva humana, se podrá juzgar que ha sido más o menos acertada. O descartada. Repasando en particular mi propia actuación, dada la responsabilidad que me atañe, puedo asegurarles que en todo momento he intentado proceder con la mayor pureza de intención y la máxima prudencia”.
Luego de las investigaciones iniciadas por el Vaticano, el papa Benedicto XVI decidió el 19 de mayo de 2006 que Marcial Maciel se apartara de “todo ministerio público” de su actividad sacerdotal y llevara “una vida retirada de rezos y penitenciaría”.
Los Legionarios de Cristo se fundó como congregación religiosa en 1941 en México, y luego extendieron a España y otros países hasta llegar a los 18 en los que actualmente tienen presencia. La congregación cuenta con 800 sacerdotes y 2,600 seminaristas, así como 70 mil miembros de la asociación de laicos Regnum Christi.
Proceso

Imagen de archivo del portavoz del Vaticano, el reverendo Federico Lombardi, en una conferencia en la oficina de prensa en el Vaticano. Mar 12 2009. El Vaticano no disciplinó a un sacerdote católico acusado de abusar sexualmente a hasta 200 menores sordos en Estados Unidos desde 1950 a 1970, dado que las leyes de la Iglesia no obligan a un castigo automático, dijo el jueves su portavoz. REUTERS/Alessia Pierdomenico/ARCHIVOCIUDAD DEL VATICANO (Reuters) – El Vaticano no disciplinó a un sacerdote católico acusado de abusar sexualmente a hasta 200 menores sordos en Estados Unidos desde 1950 a 1970, dado que las leyes de la Iglesia no obligan a un castigo automático, dijo el jueves su portavoz.

El periódico The New York Times reportó el jueves que el Vaticano no apartó de sus funciones al reverendo Lawrence Murphy a fines de la década de 1990, pese a haber recibido claras advertencias de sus obispos de que su caso era serio y podría avergonzar a la Iglesia.

El reporte ocurre en medio de crecientes acusaciones de abuso sexual de sacerdotes en Europa y presión en Irlanda para que el líder católico en ese país dimita por no reportar los casos a las autoridades civiles.

Entre 25 documentos internos de la Iglesia que el periódico subió a su sitio web, hubo una carta de 1996 sobre Murphy dirigida al cardenal Joseph Ratzinger, quien luego se convirtió en el líder de la Congregación para la doctrina de la Fe y después en el Papa Benedicto XVI, lo que indica que había sido informado sobre el caso.

El entonces segundo al mando de Ratzinger inicialmente aconsejó un juicio disciplinario secreto, pero más tarde, en 1998, revirtió su recomendación después de que Murphy apeló directamente a Ratzinger por clemencia. Murphy murió más tarde ese año.

El portavoz del Vaticano, el reverendo Federico Lombardi, dijo en un comunicado que Murphy infringió la ley, pero una investigación civil sobre quejas en su contra a mediados de la década de 1970 fue abandonada y el Vaticano solo supo de las acusaciones 20 años después.

"La cuestión canónica (ley de la Iglesia) presentada a la Congregación no estuvo relacionado con ningún potencial procedimiento civil o criminal en contra del Padre Murphy", expresó Lombardi.

"En tales casos, el código de la ley canónica no prevé penas automáticas", agregó.

La carta de 1996 a Ratzinger enviada por el entonces arzobispo de Milwaukee Rembert Weakland, no fue respondida, precisó el periódico.

Después de ocho meses, Weakland escribió una segunda carta al secretario de la Congregación para la doctrina de la Fe, arzobispo Tarcisio Bertone, quien actualmente es cardenal y el secretario de Estado del pontífice o primer ministro del Vaticano.

De acuerdo a los documentos del sitio web del periódico, Bertone aconsejó en 1997 a Weakland que disciplinara a Murphy, siguiendo los lineamientos de un documento del Vaticano de 1962, que ordena mantener el secreto en el manejo de casos de mala conducta sexual por parte de sacerdotes.

Murphy apeló directamente a Ratzinger en 1998, diciendo que se había arrepentido de sus pecados y que a sus 72 años se encontraba en mal estado de salud. Tres meses más tarde, Bertone se retractó y aconsejó solo "medidas pastorales" para lidiar con él.

Estas medidas son acciones disciplinarias internas.

La diócesis de Superior, en Wisconsin, a donde fue transferido después de que se conocieran los abusos, rechazó el consejo y organizó un juicio interno, pero el trabajo se detuvo con la muerte de Murphy, cuatro meses después.

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EL OPUS DEI

Rodrigo Vera
“¿Qué quieres que te diga de Marcial Maciel?, era un personaje extraordinario; con vicios privados y virtudes públicas; era de una dimensión genial, en el sentido etimológico; una persona extraordinaria; fuente inagotable de talento y energía. Haría falta Dostoievski para narrar su biografía”. Así abrió una entrevista el historiador Jean Meyer. Escribo el resto.
Maciel tenía encanto para seducir y furia para atormentar; encarnaba al cielo y al infierno. Tenía una personalidad esquizofrénica; doctor Jekyll y mister Hyde. Era dos arcángeles: la luz de Miguel y la oscuridad de Luzbel.
Arturo Jurado, Juan José Vaca y José Barba (víctimas en el nombre del padre) cuentan que luego de fornicar como demonio, oficiaba misa como un santo. Recuerdan que sólo verlo invitaba a creer en él y en Dios. En ese orden.
Maciel, venerado fundador de la Legión de Cristo y el Movimiento Regnum Christi, ingresó al seminario de Montezuma, Nuevo México (que salvó al sacerdocio mexicano en tiempos aciagos); pronto lo expulsaron por sodomita. Se cubrió con la sotana del tío, Rafael Guízar y Valencia, obispo de Veracruz; el prelado lo corrió por sus fechorías. El intrépido Maciel consiguió el auspicio del papa Pío XII; creó una congregación de derecha para contrapesar a la izquierda jesuita. Eugenio Pacelli conoció las primeras denuncias contra Maciel; lo retuvo tres años en Roma; le prohibió viajar a México; la Iglesia impidió investigación alguna; los ofendidos no se atrevieron a hablar, ni el Poder Judicial a sentenciar. Se fraguó una farsa bien disfrazada.

“Juan XXIII rehabilita a Maciel, quien regresa a México como miembro del alto clero católico, con impunidad extraordinaria” —apunta Jean Meyer—. Es inusitado en la historia de la Iglesia que alguien haya engañado a tantos, comenzando con los cinco antecesores del Papa Benedicto.
Marcial Maciel es un caso extraordinario; aún muerto, significa otro fracaso. Suma su historia a los escándalos por abusos sexuales de 5 mil sacerdotes católicos en Estados Unidos, Irlanda y Alemania; aberraciones que han costado a la Iglesia dos mil millones de dólares en compensaciones.

¿La Santa Sede protegió a Maciel? En 1982, la congregación de Maciel aportó una suma sustancial para salvar al Vaticano, principal accionista del Banco Ambrosiano, quebrado por la mafia. Se estima que la Legión de Cristo vale 28 mil millones de dólares, producto del binomio educativo e inmobiliario, en 22 naciones. Marcial Maciel era intocable.
Joseph Ratzinger se toma el asunto como una batalla personal. A medida que profundizan las investigaciones, emerge el daño que Maciel ha causado a la Iglesia católica con sus atrocidades. Las opulentas arcas vaticanas están en riesgo; entre compensaciones y decepciones, merman los caudales.
Las vidas ejemplares de los Santos Varones son opacadas por este personaje siniestro, cuya biografía nada tuvo de varonía y sí de sodomía.
Muchos embaucados, ricos y pobres, todos piadosos, rezan por Maciel… piden a Dios que su alma criminal arda en el infierno.

En una carta enviada a los católicos irlandeses, el Papa reconoce que hubo fallas en la manera en la que se trataron los casos de abusos sexuales por parte de sacerdotes en ese país

El Papa ha pedido perdón a las víctimas de los curas pederastas en Irlanda, a las que ha dicho que siente “vergüenza”, ha advertido a esos sacerdotes que deben responder ante Dios y los tribunales y ha ordenado una inspección de las diócesis y seminarios donde se cometieron esos abusos.
Asimismo, el Pontífice ha abroncado a los obispos irlandeses por la “lamentable” gestión de lo sucedido.
Benedicto XVI así lo ha manifestado en la Carta que ha enviado a los católicos irlandeses, hecha pública hoy por el Vaticano, en la les expresa su “aliento, apoyo y solidaridad” ante los abusos sexuales a centenares de menores cometidos por sacerdotes católicos durante años en ese país.
“Queridos hermanos, os escribo con gran preocupación como Pastor de la Iglesia universal. Al igual que vosotros, estoy profundamente consternado por las noticias sobre abusos de niños y jóvenes indefensos por parte de miembros de la Iglesia, especialmente sacerdotes y religiosos…” , comienza la carta, una misiva “directa, con estilo sencillo y frases fortísimas” , según precisó el portavoz vaticano, Federico Lombardi.
En el texto, con el que el Papa “no busca excusas algunas” , según subrayó el portavoz, Benedicto XVI dice que “comparte” la “desazón y el sentimiento de traición” que muchos irlandeses experimentaron al enterarse “de esos actos pecaminosos y criminales y del modo en que fueron afrontados por las autoridades de la Iglesia en Irlanda” .
El Papa agrega que “teniendo en cuenta la gravedad de estos delitos y la respuesta a menudo inadecuada” que recibió de los prelados irlandeses, a los que recibió en tres ocasiones en el Vaticano, “decidió” escribir la carta, “para expresaros mi cercanía y proponeros un camino de curación, renovación y reparación” .
El Pontífice está convencido de que para sanar la herida lo primero que tiene que hacer la Iglesia irlandesa es reconocer “ante Dios y los demás los graves pecados cometidos contra niños indefensos” , para que nunca más ocurran casos similares.
Ante la pregunta de cómo se pudo llegar a esos abusos, el Papa dice que tras el Concilio Vaticano II, hubo una tendencia “motivada por buenas intenciones, pero equivocada, de evitar los enfoques penales de las situaciones canónicamente irregulares” .
También echa parte de culpa a los modos “inadecuados” para elegir a los candidatos al sacerdocio y a la insuficiente formación humana, moral, intelectual y espiritual en los seminarios.
En la carta, escrita “con palabras que me salen del corazón” , según señala, se dirige a las víctimas de los abusos, a sus familias, a los curas pederastas, a los obispos irlandeses, a los jóvenes, a los padres y a todos los fieles de Irlanda.
“Habéis sufrido dolorosamente y pido perdón. Sé que nada puede borrar el mal que habéis soportado. Vuestra confianza ha sido traicionada y violada vuestra dignidad” , escribe a las víctimas.
Reconoce que cuando denunciaron al principio los hechos, “nadie quería escucharos” y que por ello “ante lo sufrido, es comprensible que os sea difícil perdonar o reconciliaros con la Iglesia” .
“En su nombre, expreso abiertamente la vergüenza y el remordimiento que sentimos todos. Sé que a algunos de vosotros les resulta difícil incluso entrar en una iglesia después de lo que ha sucedido. Os pido que no perdáis la esperanza” , afirma el Papa.
Las frase más duras son hacia los curas pederastas: “Habéis traicionado la confianza depositada en vosotros por jóvenes inocentes y por sus padres. Debéis responder de ello ante Dios y ante los tribunales debidamente constituidos. Habéis perdido la estima de la gente de Irlanda y arrojado vergüenza y deshonor sobre vuestros semejantes” , les dice.
El Obispo de Roma agrega que junto con el inmenso daño causado a las víctimas, un daño enorme se ha hecho a la Iglesia y a la percepción pública del sacerdocio y de la vida religiosa.
Les exhorta a examinar sus conciencias, a “admitir abiertamente la culpa” y a someterse a las exigencias de la justicia.
Tras los curas pederastas, las palabras más duras son para los obispos irlandeses, a los que dice que “no se puede negar que algunos de vosotros y de vuestros predecesores han fracasado, a veces lamentablemente, a la hora de aplicar las normas del derecho canónico sobre los delitos de abusos de niños” .
El Papa subraya que se han cometido “graves errores en la respuesta a las acusaciones” , aunque reconoce que era difícil comprender la magnitud y la complejidad del problema.
Todo ello, precisa, “ha socavado gravemente” la credibilidad y eficacia de los prelados y por ello, “para remediar los errores y para garantizar que no vuelvan a ocurrir” les pide que apliquen “plenamente el derecho canónico a los casos de abusos de niños” .
“Seguid cooperando con las autoridades civiles” , les exhorta el Papa.
Benedicto XVI aboga para que las normas para salvaguardar a los niños en Irlanda sean “constantemente actualizadas” .
Para afrontar lo ocurrido, el Papa propone a los católicos irlandeses que durante los próximos doce meses ofrezcan el ayuno, las oraciones y las obras de misericordia para la renovación de la Iglesia de ese país.
Asimismo anuncia que ordenará una “visita apostólica” , una inspección de las diócesis, seminarios y congregaciones religiosas donde se han dado casos de pederastia con el objetivo de renovarlas.

 

Documental donde se revelan abusos sexuales cometidos por sacerdotes de la Iglesia Catolica en Roma.