Por Paul Ravenhill

¿Cuál es la medida de Dios para la vida?

La mayoría de las personas se encuentran en una de dos posiciones, ambas equivocadas…
Sus vidas son Demasiado Estrechas
o Demasiado Anchas.

Los que viven vidas Demasiado Estrechas son aquellos cuyo entendimiento del vivir cristianamente se basa en versículos, enseñanzas y doctrinas, excluyendo todo lo demás. Estos son como los niños que unen los puntos para tratar de encontrar la figura escondida en la página del libro infantil. El problema es que cuando todo está terminado (aun cuando todos los puntos están unidos a la perfección) el cuadro formado es demasiado limitado, demasiado angular y demasiado falto de toda vida y movimiento.

Los que viven vidas Demasiado Anchas son aquellos cuyas vidas son un juntar de experiencias, emociones y acontecimientos. Estos son los que incluyen a todo y a todos, que cuidan el hablar con palabras positivas para lograr un soltar y satisfacer emocional. Estos son como los niños que dibujan sin puntos, pero teniendo muy poca idea de las dimensiones de la realidad que buscan representar.

Esta segunda posición parece ser el ambiente que prevalece en la vida de la iglesia hoy día. Las cosas son juzgadas por lo meramente visible, por sus manifestaciones superficiales, y el participar se realiza sin examinar previamente si los cimientos sobre lo que se edifica son correctos o equivocados ni cuál es el significado verdadero de la cosa. Todo parece estar desconectado de la realidad y, en este mundo irreal de la iglesia, el individuo se siente como el perrito del circo: o salta en las patitas traseras haciendo gracias mostrando su adhesión incondicional, o corre el riesgo de no ser considerado una parte del cuerpo.

No toda doctrina da lo mismo. No todas las iglesias son la misma. Como dijo Spurgeon, “No vale que nos unamos a través de contemporizar con los errores de otros.”

El Espíritu Santo vino para convencer de Pecado, Justicia y Juicio – o sea
1. Para revelar lo que está Mal
2. Para revelar lo que está Bien
3. Para revelar la diferencia… y separar lo uno de lo otro.

Si cuando Dios traza la línea que divide entre el Bien y el Mal encuentra que nuestra línea no coincide con la Suya, lo considera como pecado y somos culpables.

¿Cuál es la medida de Dios para la vida?

El Cristianismo verdadero es un equilibrio entre lo sanamente Estrecho y lo sanamente Ancho.
Necesitamos las líneas claras del Estrecho. La verdad representada por los puntos. Las enseñanzas y principios de la Palabra de Dios. Los cimientos profundos y seguros, ahondados por el caminar con El a través de gozo, dolor y tratos; de búsqueda y clamor.

Pero, también, necesitamos la Anchura de la vida verdaderamente abierta a la inspiración del Espíritu Santo de Dios. Un corazón sencillo y puro, vivificado y alerta siempre al soplar de Su Espíritu que mueve como el viento en total libertad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s