En Tu luz veremos la luz

Publicado: junio 8, 2010 en devocional, devocionales, Dios, jesus de nazaret, luz, pensamiento

Salmos 36:9

En el principio existía oscuridad y esta fue vencida solo por la palabra creativa de Dios.

Oscuridad en la Biblia es más que algo físico significa también muerte, sufrimiento, confusión, miseria, destrucción, maldad.

La luz es lo opuesto de la oscuridad y contiene los elementos de la vida y el bien, la plenitud de la fuerza que transmite claridad, gozo, un nuevo día, vida que brota abundante e incontenible.

Toda luz verdadera en este mundo proviene de Dios, y toda oscuridad viene del enemigo.

Las naciones se jactan de los avances en su horizonte “macro económico” mientras sus ciudadanos sufren bajo los efectos del desempleo y sueldos rebajados en nombre de esta “eficiencia.”

La iglesia en cambio suele enfocar los pequeños horizontes de la experiencia personal e ignorar el horizonte más amplio de la sociedad en general donde la perversión, la injusticia, la violencia parecen extenderse sin obstáculo.
Los gobiernos tropiezan en oscuridad.
El mundo del comercio tiene la conciencia entenebrecida.
Los filósofos tambalean sin luz.
La sociedad en general está perdida.
Y la iglesia sigue el mismo rumbo cuando falta la revelación de Dios.

Antes que nada hemos de estar conscientes de cuán absolutamente necesaria es la luz – Nada, nada, nada puede llenar su lugar.
Solo la luz puede dar vida.
Solo la luz puede mostrarnos el Camino.
Solo la luz puede guardarnos del que destruye.

Luego, hemos de buscar la luz – clamar, como el Salmista, “envía Tu Luz…” Que ilumine nuestro interior; que invada cada pensamiento, cada concepto, cada principio de nuestro carácter, cada motivación de nuestra conducta. Hemos de anhelar, y suplicar por aquello que cambiará el mundo de nuestra experiencia tan seguramente como la creación misma fue transformada paso a paso después que Dios proclamó: “Sea la luz.”

Que pudiéramos vislumbrar la diferencia en una vida, en un pueblo, y aun en un mundo cuando otra vez, como si fuera de la inmensidad de la eternidad, la voz de Dios es oída cambiando todas las regiones de la muerte y esclavitud a un mundo sin sombras, sin tinieblas. Creando un mundo donde todas las barreras son quitadas y el alma es libre para pisar y poseer hasta el horizonte más lejano.

Más allá del cumplir con lo externo de nuestra fe, que haya en lo profundo de nuestro ser un extendernos hacia la herencia de los Hijos de Luz!

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