“Dios Solamente”

Publicado: octubre 14, 2010 en articulos, articulos de fe, avivamiento, Biblia, CONSAGRACION, cristiano, devocional, devocionales, Dios, discipulo, evangelio, fe

Hace 146 años las costas del extremo sur del continente americano eran testigos de un hecho insólito. Un misionero inglés, capitán Allan Garden, con seis compañeros había desembarcado con la intensión de evangelizar a los indios patagones. Estos eran hostiles a los misioneros y no les prestaron ni atención ni albergue. El capitán y sus compañeros tuvieron que cazar y pescar para poder comer. Al tiempo la pólvora era escasa y húmeda y sus redes se rompían con los hielos flotantes. El grupo no tuvo otra alternativa que esperar junto al mar el barco de reabastecimiento que debía venir…pero que llegó demasiado tarde. Todo los víveres se agotaron. El frío, el viento constante, el hambre, fueron debilitándolos, y solos, lejos de sus seres queridos, lejos de todo el mundo civilizado, uno a uno fueron muriendo. El capitán Gardner mantuvo un diario de los hechos de esos días, de sus pensamientos y oraciones, hasta que no tuvo ya fuerzas para seguir escribiendo. En una roca, quizás con un último esfuerzo, pintó una flecha. Apuntaba hacia la cueva que cobijaba los cuerpos de sus amigos. Y también pintó una cita bíblica, Salmos 62:5-8.

Alma mía, en Dios solamente reposa,
Porque de él es mi esperanza.
El solamente es mi roca y mi salvación.
Es mi refugio, no resbalaré.
En Dios está mi salvación y mi gloria;
En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio.
Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos;
Derramad delante de él vuestro corazón;
Dios es nuestro refugio.

Creo que el título de este salmo podría ser: DIOS SOLAMENTE.

No es una posición a la cual se llega sin oposición.
No es una posición a lo cual se llega sin lucha.
No es una posición a la cual se llega sin sufrimiento.

Para David, el autor de este salmo, fue un largo camino. Comenzando allí en el desierto, en los campos calurosos del sur de Israel, día tras día detrás del ganado, teniendo que combatir al oso y al león que vinieron para robar y devorar las ovejas; enfrentar el temor, la soledad, el miedo, luchar… Luego fue enviado al frente de batalla, combatió contra el gigante Goliat… Fue traicionado. El rey Saúl trató de matarle en el palacio con una lanza. Tuvo que huir, escapando por los montes, por los cerros, por las cuevas; ir al exilio. Paso años así. Su alma llegó al punto de la desesperación de manera que David dijo aquellas palabras, que si bien se refieren a Jesús creo que expresaban también su propio sentir, “Dios mío, por qué me haz desamparado?” Antes de llegar a esto fue llevado al limite, más allá del limite de todo lo que tenía y de todo lo que era. Por fin vino el trono, el dominio, la corona, el reinado.

Para aquellos misioneros vinieron los días largos, dolorosos, desesperantes. Empezó el proceso de debilitamiento, sus fuerzas flaqueaban, no tenían qué comer. Pero las palabras escritas en la roca fueron probadas por ellos y como todos los mencionados en Hebreos 11: murieron en fe.

Hoy tenemos una idea equivocada de la fe.
Como que fe es creer y en cinco minutos… no, al instante,
ya está la respuesta!

Todos aquellos, dice, en el Antiguo Testamento, creyeron sin alcanzar aquello que creyeron. Así fue por muchos años en la vida de David. Y así fue para aquellos misioneros. Unos cuantos años después que murieron, vino otro grupo de misioneros. Empezaron la obra, hicieron una capilla y estaban allí, el primer domingo del mes de noviembre del año 1869. Esa mañana, mientras estaban juntos en la reunión, entraron los nativos, y con garrotes mataron a los ocho… y quizás, sobre la roca todavía estaba escrito este versículo, allí, a poca distancia de la capilla, y ya quince personas habían muerto!
Pero años después decía un ateo muy famoso, Charles Darwin, que aquella región de la Patagonia era el lugar donde el Evangelio había hecho mayor transformación que en casi cualquier otro lugar del mundo. Había fructificado la Palabra proclamada desde la roca: En Dios Solamente.

“En Dios Solamente”…
“Alma mía, en Dios Solamente…”

Este es el énfasis del Salmo 62.
Este es el camino.
Esto es lo que está queriendo enseñar.
Esto es a lo que Dios está queriendo despertarnos.

Es lo que Dios está deseando plantar cual semilla en nuestro interior.

Dice David en otro lugar, “Dios es mi refugio,” entonces “no temeré lo que pueda hacerme el hombre.” Está proclamando:

Hay un lugar más allá del alcance de los poderes de este mundo.
Hay un lugar más allá de la debilidad aun de mi propio corazón.

Si yo confío en mi entendimiento llegará el momento en que me va a traicionar. Voy a ver todas las cosas de una manera equivocada y voy a tropezar. El Cristiano vive por la fe – sola y exclusivamente por la fe, por su relación con Dios. Todo lo demás, el entendimiento, la emoción, todo se añade a esto.

En Hechos capítulo once versículo veinticinco dice: “Después fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo;” o sea Pablo, ” y hallándole, le trajo a Antioquía.” Y en Antioquía, “Se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.” Hay tres palabras aquí que hacen referencia a la misma gente, iglesiadiscípulos,cristianos. Quizás podemos decir,

Dios los llama iglesia.
Ellos a sí mismos se llaman discípulos.
El mundo les llama cristianos.

Dios le llama iglesia porque la palabra iglesia significa aquellos que son llamados fuera. Son separados. Separados del mundo, separados a Dios. El cristiano es el que ha hecho un viaje, el que ha salido fuera de una mentalidad y una creencia, de un mundo con todo sus pensamientos, ambiciones, temores, y pecados para entrar a otro mundo, el mundo de Dios, el mundo de la gracia, el mundo de la fe. Ha entrado en el mundo donde la vida brota desde adentro; no se alimenta como la vida de este mundo, desde afuera, a través de cosas, a través de comida, a través del contacto que tengo con este mundo y mis semejantes. No, en el mundo de Dios todo brota desde adentro y a estos El llama la iglesia.

Se reunieron con la iglesia – hermoso testimonio.
Se identificaron con el pueblo que nada tenía que ver con este mundo.
Se reunieron con el pueblo que pertenecía a Dios.

Ellos se llamaban a sí mismos discípulos. Discípulo es uno que aprende un oficio, un instrumento, o lo que fuere de otra persona que sabe más y que puede enseñar. El discípulo de Cristo aprende de El -“Aprended de Mi que soy manso y humilde de corazón.” (Desde la caída el hombre es reacio a admitir su necesidad de ser enseñado. Y el cerrarse en su autoengaño le lleva ineludiblemente a destrucción.) El discípulo es aquél que ha entregado su ser a la guía de Otro. Ellos se llamaban a sí mismos discípulos.

El mundo alrededor les llamó cristianos. Y esta palabra cristiano significa aquel que tiene contacto con Cristo. Aquel que es marcado, sellado. Un animal del campo es marcado con fuego. Cristiano es aquel que fue marcado por Cristo. Cristiano es el que está totalmente, cien por ciento identificado con Cristo.

Nosotros usamos la palabra en una forma muy amplia y decimos que
cristiano es el que va la iglesia. Bueno, alguien dijo,
“Si alguien va a un establo no necesariamente es un caballo.”
Y si vas a la iglesia no necesariamente
te conviertes en cristiano. Tiene que ver con algo más profundo que eso.

Cristiano es aquel que es marcado, separado, sellado por Cristo. Significa aquel que ha recibido de Cristo. Aquel que de alguna manera ha recibido en su ser lo que noviene por la mente, ni viene por los recursos de este mundo, ni viene por la habilidad del hombre. Aquel que ha recibido del cielo un don. El don de la vida. El don de la gracia. El don de la fe, del amor, la paciencia… todo lo que viene de El. Cristiano es aquel que ha escuchado la voz de Dios.

Y David, en este Salmo 62 nos habla de esto mismo. Dice, “En Dios solamente.”
Cuando yo tomo esta posición – El toma la responsabilidad.
Yo doy la entrega – El a la vez se entrega a mí.

No tengo otro recurso.
Este es el camino. Esta es la vida. Esto es todo.

“En Dios solamente.”

Si de alguna manera pudiéramos aprenderlo y tomarlo sobre nuestras vidas como una realidad que nos cubre, no habría para nosotros ni oscuridad, ni derrota, ni desánimo, ni confusión, ni ninguna de estas cosas que dominan en este mundo. Si yo realmente me separo de todos los argumentos, de todas las voces, de todas las emociones y digo:

“Señor, heme aquí. No tengo ni quiero otro amparo más que Tú. En Ti solamente reposa mi alma. Tu eres mi esperanza, mi roca, mi salvación, mi refugio, mi gloria. Tu eres mi todo.”

En este momento todo lo que queda afuera no tiene ningún reclamo. No importa el nivel de nuestro entendimiento; esto no tiene que ver con la mente sino con el corazón. Tiene que ver con el deseo, nada más.
Vivimos en una civilización donde se habla tanto… se trata de explicar tanto… cómo es la cosa, cómo funciona, cómo opera. Estamos llenos de palabras pero la esencia de la vida no está en palabras y mucho menos cuando se trata de la vida espiritual.La esencia de la vida está en el corazón. Dice la Biblia, “Donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.” Y si nuestro deseo y nuestro anhelo es Dios, nuestro corazón va estar guardado, va a estar cubierto, protegido. “En Dios está acallada mi alma.” En Dios hay un reposo. Hay un descanso.

En Dios no hay preguntas. Un misionero que sufrió mucho y tuvo una vida muy, muy larga en el sur de la India, en una zona de intenso calor, en medio de pruebas y de tremendas luchas y presiones escribió una vez diciendo, “Dios nos confía, que nosotros confiemos en El.” Creo que es verdad. No sé cuantas veces Dios confía o espera de nosotros en vano. Sé que muchas veces en la vida uno flaquea al guiarse por lo visible y no por lo invisible, pero ésta es la lección que Dios pone delante de nosotros.

Dios quiere llevarnos a un lugar de seguridad y el único lugar de seguridad está en El. No sólo que está en El sino que es El! No es que El tenga lugares espirituales que son dones aparte de El mismo. Nada es aparte de Su persona. Jesús dice, “Yo soyel Pan,” “Yo soy la Luz,” “Yo soy el Camino,” “Yo soy la Vida.” El Es. Dijo Dios a Moisés, “Yo Soy.” Y cuando Moisés tuvo una necesidad Dios era lo que Moisés necesitaba. Si era poder, si era luz en medio de la noche, si era guía por el medio del desierto, si era agua, si era victoria en la batalla, Dios era para él, Dios es. Como si Dios hubiera dicho a Moisés, “Yo soy tu Libertador, Yo soy el que abre el mar, Yo soy tu Luz, Yo soy tu Agua, Yo soy tu Alimento.” Pero solamente dijo, “Yo Soy.”Y Moisés tuvo que creer. Pudo creer y vio todo lo demás a su debido tiempo.

Entonces dice, “En Dios está acallada mi alma.” En Dios descansa.

No hay conflicto.
No hay voces.
No hay confusión.

Mi alma no está como agua hirviente, moviéndose y sacudiéndose. No, mi alma está acallada. Mi alma es como un día sin vientos. Hay un versículo hermoso en II Sam. 23:4 donde David profetiza, “Será como el resplandor del sol en una mañana sin nubes.” Ese día cuando no hay vientos, no hay nubes, hay calma… solamente la luz llena la tierra. Del Salvador dice, “Sería como una mañana sin nubes.”

Y todo el salmo está desarrollando sólo esto:
En Dios solamente está acallada mi alma.”
“El solamente es mi roca y mi Salvación.”
Habla de los enemigos, de los hombres, de los pensamientos de los hombres, pero sigue recalcando a través de todo la misma cosa, “En Dios solamente.”

Aquellos misioneros mártires, cuando no tenían más esperanza, reposaban. Reposaban cuando en medio del frío, con hielo sobre el mar, esperaban su muerte. Escribieron este testimonio como diciendo, “Veo todo esto, veo aun que la vida se nos va escurriendo, veo que los elementos de la naturaleza son totalmente hostiles, pero este es mi testimonio: En Dios está mi reposo. Esto no me mueve. Ni aun la vida es importante. En Dios mi alma tiene reposo porque de El es mi esperanza.” No sé qué pensó la gente cuando escucharon de la muerte de estos misioneros, pero su fe triunfó y años después trajo su fruto y trajo su bendición y marcó un rumbo para generaciones que les siguieron.

“De El es mi esperanza.
Es mi refugio, no resbalaré.
En Dios está mi salvación y mi gloria.”

No solamente suficiente para alcanzar la necesidad sino algo aún más glorioso. Algo que cambiaba lo natural y lo llenaba con la presencia de Dios, con la virtud de Dios. Todo porque su corazón había visto a Dios. La tierra ya no tenía importancia. Las cosas de la tierra jamás podían quitar lo que era Dios.

Estas palabras de testimonio sobre la roca fueron como una victoria de la fe y visión espiritual que abrió lugar para el avance de la obra misionera.

Creo, también que son palabras que señalan
un camino de abundancia de vida
que es nuestro para entrar, para vivir.

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comentarios
  1. jaquie dice:

    chispas, ¡qué bendición!

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