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¡El Hombre más indeseable del mundo todavía está vivo hoy! No ha muerto. En realidad, está muy activo en la actualidad. Aun tiene familiares en casi todo lugar. Apenas ayer pasé varias horas con Él hablando respecto de este mensaje. Muchos de ustedes también lo conocen. Sin lugar a duda, el Hombre más indeseable del mundo es ¡Jesucristo, el Hijo del Dios Viviente!

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El apóstol Pablo habla sobre la gran apostasía que vendrá sobre la tierra en los últimos días. Pero, ¿qué es apostasía? Es el “rechazo de la verdad habiendo ya creído y proclamado.” Simplemente significa alejarse de la verdad de Dios. Pablo escribe sobre la apostasía que vendría:

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Por David Wilkerson

Cuando se escribió el libro de Daniel, Israel estaba bajo la cautividad de Babilonia. Cuando ocurren los eventos relatados en el capítulo 6, después de una vida larga ministerial, Daniel tenía ochenta años de edad. El profeta de Dios y predicador había sobrevivido a dos reyes babilónicos, Nabucodonosor y a su hijo Belsasar. Ahora Daniel servía bajo el rey Darío.

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Por más de siglo y medio, América no ha tenido una tropa extranjera en su tierra. No hemos sido invadidos, atacados o bombardeados. Hemos enviado a nuestros soldados a pelear en muchas guerras, pero siempre en tierra de otras naciones. De hecho, hemos sido librados – hemos disfrutado paz y prosperidad.
Aun ahora, América respira un suspiro de alivio porque parece que no hay una amenaza nuclear. Creemos que el comunismo está muerto, que Rusia jamás se levantará de nuevo como un poder mundial.
Cuando escribo este mensaje, Boris Yeltsin está en el poder en Rusia – pero creo que él es simplemente un líder temporal. La pandilla comunista todavía existe – y pronto Yeltsin será puesto a un lado y un nuevo y agresivo gobierno se levantará. El hecho permanece en que 20,000 ojivas nucleares todavía están a disposición de los antiguos soviéticos – ¡la mayoría de ellos apuntados hacia América! Los recientes pactos para reducir estas ojivas pueden que nunca sean honrados.
Ahora mismo China es como un gigante, despertándose de su sueño. En sólo unos cuantos años Hong Kong será completamente devuelto a China. Llegará a ser la ciudad perla de China – el centro principal de dinero y la puerta de la riqueza para los mercados chinos. Con el tiempo, China puede sobrepasar a Japón como poder económico. ¡Mantenga sus ojos en China!
Pero el problema de América no es Rusia, China o las recientemente formadas Naciones Unidas Europeas. No – ¡cómo Israel en los días de Óseas el profeta, América está autodestruyéndose! ¡América está siendo arruinada desde adentro!
Esto es exactamente lo que le pasó al gran Imperio Británico. Hace sólo 350 años se dijo, “El sol nunca se pondrá sobre el Imperio Británico.” Gran Bretaña tenía colonias en todo el mundo. Era la nación más poderosa, bendecida y próspera en la faz de la tierra. España, Francia, Italia y Turquía todas habían amenazado a Bretaña, emprendiendo la guerra sin éxito.
El británico alardeó de que Dios estaba de su lado, bendiciendo sus ejércitos y marina. Pero en 1659, los atalayas Puritanos advertían acerca de la autodestrucción del Imperio Británico. ¡Estaban siendo levantados por Dios – para advertir de la autodestrucción que venía sobre ellos a causa del pecado desenfrenado y el ateísmo! El Imperio Británico fue desmoronándose a diestra y siniestra – ¡y lo que estaba arruinándolos era un declive o putrefacción desde dentro!
Thomas Hall escribió: “A los pecados de Inglaterra le temo más que a todos los enemigos del mundo. No es España, o Italia, Francia o Turquía a quien temo… es al ateísmo, la blasfemia, la apostasía y la profanación de todo lo que es santo, y el desprecio al evangelio…. Si algo nos destruye, son estas abominaciones que reinan entre nosotros.”
Cuando el imperio se desmenuzó, otro escritor Puritano comentó: “Dios nos humilló con enfermedad, plagas, pobreza y el decaimiento de nuestra economía… nos quitamos el yugo de Cristo y ahora tenemos sobre nosotros el yugo de la pestilencia y la enfermedad.”
Los Atalayas Puritanos estaban Clamando el Mismo Mensaje que Óseas entregó a Efraín: “¡Te Has Destruido a ti mismo!” (Ósea 13:9).
Hoy en América, oímos estos lamentos:
“¡Japón está destruyendo nuestra economía descargando automóviles y computadoras sobre nosotros!”
“¡Alemania está invalidándonos manteniendo sus tasas de interés tan altas!”
“¡Estamos destruyendo nuestra base económica permitiendo a los fabricantes mudarse a México por mano de obra más barata!”
Pero Dios está diciéndole a América, “Tu sufrimiento no es debido a tus compañeros de comercio, ¡te estás destruyendo a ti misma! Tu ayuda siempre se ha encontrado en mí – pero me has echado a un lado. Me has rechazado como el Rey de tu nación – ¡y ahora tu propio pecado te está destruyendo!”
Amado, Dios está haciendo la misma pregunta hoy – ¡pero América no está escuchando! ¿Puede nuestro Presidente salvar a Nueva York, Detroit, Los Ángeles – a todas las ciudades decadentes en nuestra tierra? Él alardea que reconstruirá nuestra base manufacturera, que creara miles de empleos y restaurara la economía. De hecho, puede demostrar ser un hombre trabajador en la Casa Blanca, muy dedicado y sincero. ¡Pero su trabajo es sin esperanza!
Nada funcionará; todo está autodestruyéndose – ¡porque el verdadero Rey ha sido destronado en América! América parece obsesionada por impulsos demoníacos para quitar a Dios completamente de nuestra sociedad.
Hace sólo cincuenta años América todavía era “una nación bajo Dios.” Cuando estaba en mi adolescencia, Dios era honrado en nuestras escuelas, cortes, gobierno, familias. Pero hoy somos una nación que mira desafiantemente ante el rostro de Dios que nos dijo, “No reconocerás a otro dios fuera de mí, pues no hay más salvador que yo” (Óseas 13:4).
Dios le pidió a Israel: “Vuelve, oh Israel, a Jehová tu Dios, porque por tu pecado has caído” (14:1). Y el Señor ha llamado a América una y otra vez también, pero nos negamos a volvernos a él – ¡aunque nuestros pecados nos están destruyendo!
He escudriñado las Escrituras que hablan del juicio de Dios sobre los hombres y las naciones. Y he descubierto ciertos “puntos sobresalientes” de su juicio – momentos cuando la sangre clamó desde la tierra, ¡y Dios tuvo que moverse!
Creo que Dios está hablando ahora mismo a América a través de su palabra a Efraín. Vea, Efraín es un tipo de cualquier nación elevada en su principio. Representa cualquier pueblo que es bendecido sobre todos los demás – prosperado, poderoso, influyente, temido, respetado cuando esta en el favor de Dios.
Efraín fue el más grande, más próspero y poderoso de las doce tribus de Israel. Habían sido traídos a la productividad por la bondad y misericordia de Dios. ¡Pero Dios derribó a Efraín a los hoyos de pobreza debido a males incorregibles!
La Biblia nos advierte: “Estas cosas les sucedieron como ejemplo, y fueron escritas como enseñanza para nosotros, para quienes ha llegado el fin de los siglos” (1 Corintios 10:11). Dios está diciendo, “Escudriña las Escrituras, ve a los profetas. Vea lo que le hice a Sodoma y Gomorra. Averigua porque envié el Diluvio. ¡Aprende por qué y cuando envío mis juicios!”
Fui a estos pasajes, y descubrí un patrón. Y es, si pecamos de la misma manera que ellos, ¡vamos a pagar el mismo precio que todos ellos! Dios llovió fuego sobre Sodoma y Gomorra como “un ejemplo para aquéllos que habrían de vivir impíamente” (2 Pedro 2:6). Y si América continúa en la impiedad, Dios enviará fuego del cielo sobre nosotros también – ¡una lluvia nuclear!
Óseas dio muchas razones para la amenaza del juicio de Dios sobre Efraín. Pero hay tres que se relacionan directamente con América:
“Escuchad la palabra del Señor, hijos de Israel, porque el Señor tiene querella contra los habitantes de la tierra, pues no hay fidelidad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra” (Óseas 4:1).
Una vez Efraín había sido una tribu evangelística, con fuego del Señor. Pero el malvado Jeroboam era ahora el rey, y fue detrás de los ídolos en forma desenfrenada. Preparó carneros de oro en cada extremo de la nación, y él legalizó la adoración de estos ídolos.
El pecado comenzó a introducirse en la nación – y pronto todo se degeneró. Se burlaron de los profetas. Las casas de Dios fueron cerradas. A los sacerdotes impíos y a los falsos maestros se les dio cargos, y pasaban el tiempo engañando al pueblo y quitando todo el verdadero culto de Jehová Dios.
Su eliminación de Dios de sus medios hizo nacer una sociedad implacable de niños desobedientes y adultos sensuales. Ahora había sólo “groserías, y mentiras, asesinatos, robos y adulterio, emplean la violencia, y homicidios tras homicidios se suceden (Óseas 4:2). El pueblo había “salido” de toda restricción piadosa que sostuvo su sociedad. Bajo Jeroboam, Efraín se entregó totalmente a la idolatría – ¡aún la ley misma defendió su apostasía!
Te pregunto: ¿Alguna vez en tu vida has visto tal inmoralidad y pecado como está “saliendo” en América ahora mismo? Pero ¿qué debemos esperar en una nación que empuja a Dios a un lado – que se burla de la verdad y ridiculiza la rectitud – que odia a Dios y desprecia a Cristo?
Una escuela fue obligada a quitar una placa que llevaba Los Diez Mandamientos. Los administradores dijeron que podría influenciar a alguien para fundar una religión particular.
Una guardia de la prisión femenina en Nueva York fue despedida porque ella se negó a dejar de llevar un collar con una cruz que mantenía oculta bajo su uniforme. Una corte confirmó la decisión, diciendo, “Si alguien viera la cruz, podrían ser influenciados hacia el cristianismo.”
La Navidad pasada, las escenas del pesebre en toda América fueron prohibidas legalmente – ¡algunas fueron rotas, quemadas y tiradas en las calles!
Pero hace menos de cincuenta años, algunas escuelas secundarias estaban enseñando clases de la Biblia. En 1949, las escuelas de Dallas usaban un libro titulado, “El Señorío y Divinidad de Jesucristo.” ¡Era enseñada por un pastor que fue invitado al aula! Aun hoy, si usted es un maestro en Dallas, ¡ni siquiera se atreverá a poner una Biblia en su escritorio sin arriesgarse a ser despedido!
¿Es de extrañarse que más del 60 por ciento de los estudiantes de las escuelas secundarias y de la universidad digan que está bien mentir y copiar en los exámenes para salir adelante en la vida? ¿Es de extrañarse que los adolescentes maldigan como delincuentes endurecidos… que las muchachas se embaracen y piensen que es una broma… que las pandillas de adolescentes saqueen, roben y maten por zapatos deportivos y abrigos?
¿Debemos sorprendernos cuando un adolescente mata a su madre y padre a sangre fría porque no le permitían usar el carro de la familia para salir con su novia? ¿Debemos impresionarnos cuando otro adolescente mata y mutila a su padre con un cuchillo de carnicero, entonces va a la casa de un amigo y se duerme? (¡Cuándo las autoridades le despertaron, no mostró pesar alguno!)
¿Debemos alarmarnos de que en los pasados cuarenta años el crimen ha subido un 520 por ciento en nuestras escuelas? Ahora vivimos en un día cuando se instalan detectores de metales en las entradas de las escuelas. ¡Nuestros niños de la ciudad van a clases temiendo un tiroteo en los vestíbulos!
La historia ha probado una y otra vez que cuanto más poderosa y próspera llega a ser una nación, la gente tiende a alejarse más de Dios. Cuando la prosperidad vino a Efraín, ellos abusaron de su abundancia: “Cuanto más se multiplicaron, más pecaron contra mí; cambiaré, pues, su gloria en afrenta” (Óseas 4:7).
Nuestros padres quienes idearon la Constitución acordaron que todas las bendiciones de América vinieron “de Dios y su Cristo.” Advirtieron que América caería en corrupción y vergüenza si Dios alguna vez fuera rechazado. ¡Oh, cuán lejos hemos llegado desde allá hoy! ¡Ahora Dios está haciendo claro su juicio: “Voy a cambiar tu gloria en vergüenza!”
Piensa en lo que le ha pasado a América: ¡Todas las cosas que una vez nos gloriamos se han convertido en vergüenza! Nos gloriamos en tener el más grande poder económico, el mejor sistema educativo, el tope del complejo industrial, la más fuerte infraestructura, el mejor sistema médico, la más grande tolerancia hacia las otras razas. ¡Pero ahora nos hemos desplomado en cada categoría!
Nuestra base de fabricación está derrumbándose y nuestra economía está en caos. En los últimos diez años América ha pasado de ser la más grande nación prestamista del mundo a la nación deudora número uno.
Nos gloriamos en nuestra libertad y nuestra herencia religiosa – y ahora esas libertades están siendo quitadas de nosotros, una tras otra. Leyes ateas están siendo adjudicadas por jueces ateos. Las leyes de los impuestos están siendo dirigidas hacia las propiedades de las iglesias. Derechos especiales se les están dando a los homosexuales. Hemos alardeado durante años sobre nuestro principal sistema educativo – ¡pero ahora clasificamos muy atrás de muchas naciones industriales!
Nuestro una vez gran sistema de salud está en la ruina debido al SIDA y otros problemas. Las bibliotecas y museos están cerrando porque no hay fondos para mantenerlos abiertos. La tensión racial ha llegado a su tope absoluto. ¡Por dondequiera que miras, Dios ha cambiado todas nuestras glorias en vergüenza!
Las iglesias americanas han aumentado en tamaño y riqueza. Nos hemos gloriado de nuestras mega-iglesias, con miles en asistencia. Casi cada ciudad principal se jacta de “la iglesia de más rápido crecimiento de América.”
Pero una cosa horrible ha pasado: ¡Mientras más grande el aumento, más grande vergüenza de pecado se ha arrastrado en la casa de Dios! Los profetas y atalayas han sido reemplazados por artistas listos – ¡ministros que deben estar en la farándula en lugar del púlpito sagrado! Muchos sólo quieren multitudes e influencia – ¡y están tropezando en su ego sobre las espaldas de personas humildes!
Sólo un puñado de predicadores ahora predican contra el pecado. La mayoría tiene demasiado temor de ofender a las personas, temiendo que se irán o no pagarán los diezmos. Por consiguiente, el pecado está inundando muchas congregaciones. Las personas quieren ser consentidas en sus pecados, confortados en sus adulterios y fornicaciones. Claman, “¡Profetízanos cosas suaves!”
¿Piensa que todo esto es simplemente natural – que este decaimiento que carcome a América es mera circunstancia? ¡No! Dios dijo, “¡Se han olvidado de mí! ¡Y en la altura de su prosperidad, vendré y lanzaré la sombra de la vergüenza sobre cada cosa orgullosa en la que se gloriaron!”
No está lejos el día cuando no podré decir lo que yo estoy a punto de decir sin ser demandado o encarcelado. Esto es porque el poder homosexual es tan fuerte en América – ¡y está aumentando en poder diariamente!
Los derechos de los homosexuales no son nada nuevo. El libro de los Jueces dice que ésta fue la razón del incendio de Gabaa – y la muerte consecuente de 40,000 Israelitas. Óseas dijo que también hizo que el juicio de Dios cayera sobre Efraín. “Se han corrompido profundamente, como en los días de Gabaa; él se acordará de su iniquidad, castigará sus pecados” (Óseas 9:9).
Recuerdas a Gabaa – el pequeño pueblo benjamita dónde un levita vino a traer a casa a su concubina fugitiva. Mientras el levita dormía en casa de su huésped, un grupo de enojados homosexuales tomaron su concubina y la violaron toda la noche. ¡Estaban enfadados porque no podían tener al levita mismo!
La mujer fue volcada en el umbral de la puerta y murió antes del amanecer. Cuando el levita despertó y vio lo que había pasado, cortó el cuerpo asolado de la mujer en doce pedazos y envió las partes del cuerpo a las doce tribus. Les dio este mensaje: “¡Nada como esto ha pasado en todo Israel!”
Puedo ver al mensajero llevando el miembro ensangrentado de esa concubina a los líderes de la tribu benjamita: “Los homosexuales en Gabaa tomaron a esta concubina y la sodomizaron toda la noche. ¡La asesinaron! ¡Tenemos que hacer algo antes que se extienda por toda la tierra!”
¿Cuál fue la respuesta de los benjamitas? ¡Decidieron defender a los Gabaatitas! “Y los hijos de Benjamín, de sus ciudades, se reunieron en Gabaa para salir a combatir contra los hijos de Israel” (Jueces 20:14).
Estos hombres de toda la tribu de Benjamín – cada guerrero y hombre fuerte, esposos y hombres de negocios, 26,000 por todos – se reunieron para defender los derechos perversos de menos de 700 homosexuales en Gabaa. Piense de cuán hastiados, anormales y malos deben haber sido estos hombres – desamparando esposas, niños, casas, y tierra – ¡para dar sus vidas por un grupo de hombres que habían violado en pandilla, y matado a una mujer desvalida!
Gracias a Dios por las tribus que se levantaron y dijeron, “¡No podemos permitir que esto pase!” La Escritura dice que 15,000 israelitas murieron, tomando una posición contra Benjamín. ¡Pero 25,100 benjamitas murieron, defendiendo los derechos homosexuales de los Gabaatitas!
Amado, Dios no está interesado por el pequeño porcentaje de homosexuales (ACT-UP) radicales en América. Su número es infinitesimal. Lo que le preocupa más a Dios – y lo que está trayendo el juicio de Dios a América – ¡es el creciente número de defensores de los homosexuales! ¡Su número esta en los millones! Cuando Colorado votó contra los derechos especiales de los homosexuales, el establecimiento Hollywoodense entró en acción, boicoteando ese Estado en defensa de los derechos homosexuales.
¡La ira de Dios está sobre nosotros porque la mayoría de los americanos han perdido sus valores! Hay masas de personas que no se moverían una pulgada para defender América contra un agresor enemigo – pero pondrían gustosamente sus vidas para defender los derechos del aborto. ¡La última elección mostró que 40 millones de americanos defendieron el derecho para matar a los bebés!
América fue una vez renombrada como defensora de la verdad y la justicia. Ahora, hemos llegado a ser defensores de asesinos de bebés, pornógrafos y perversiones. ¡Amado este es el momento en que Dios se mueve! “Él se acordará de su impiedad, castigará sus pecados” (Óseas 9:9). Cuando Dios dice, “¡Voy a visitarte!”, quiere decir ¡una visita de juicio repentino!
¿Cómo juzga Dios a un pueblo o nación que tiene tal sangre y maldad en sus manos? El Señor juzga en muchas maneras poderosas – pero enumeraré sólo los dos peores juicios. Estos dos juicios han sido las principales varas de Dios, y ya las vemos en funcionamiento:
Dios advierte: “¡Tu juicio va a venir de repente – y será largo y doloroso, como dolores de parto!” Imagínese esto en su mente:
Ha llegado el tiempo para que una mujer dé a luz, y está en el parto, le dieron los dolores – ¡pero la matriz está cerrada! El dolor llega a ser insoportable. ¡Pero no hay ningún doctor o partera para tomar al bebé! Cerca está un médico misericordioso, ansioso por ayudar y libertarla, pero ella grita, “Fuera con él – ¡no le permitan que se acerque a mí! ¡Lo detesto!”
Amado, América es como esa mujer con dolores de parto, ¡pero aún incapaz de dar a luz! Está en profunda agonía por el SIDA, elevados impuestos y cuidado de la salud, alcoholismo, drogas, desempleo, una nueva erupción de tuberculosis, tensión racial. Necesitamos liberación – necesitamos al Dr. Jesús quien está tan deseoso por venir y salvarnos. Pero le hemos dicho, “¡No te necesitamos!”
Dios mira esta escena con incredulidad:
“(Efraín) No es un hijo sensato; porque no es hora de que se demore en la apertura del vientre” (Óseas 13:13). Él le está diciendo a América, “¡Qué triste – que imprudente! No necesitas permanecer en el lugar de miseria y dolor. ¡Yo podría terminar con todo esto en un momento!”
¡Eso es tan cierto! Los problemas de América podrían cambiar de la noche a la mañana, si tan sólo nos arrepintiéramos como una nación y clamáramos a Dios, “¡Perdónanos! ¡Regresa a nosotros, libéranos – ponemos nuestras vidas en tus manos!”
Creo que Dios pondría fin a la plaga del SIDA. La tuberculosis se detendría en seco. La economía se pondría robusta. El crimen bajaría, y los niños jugarían de nuevo en nuestras calles. ¡América recobraría todo su terreno perdido!
Pero la actitud de las cortes y del gobierno de América hacia Dios es, “¡No nos toques! ¡No te queremos aquí!” ¡Cuán tontos! ¿Cuán imprudentes pueden ser las personas?
Dios prometió una vez “enviar (sus) bendiciones” sobre aquéllos que “escucharían diligentemente la voz del Señor tu Dios, para observar y hacer todos sus mandamientos” (Deuteronomio 28:1,8). Él le dijo a Efraín, “Si sólo caminas en mis mandamientos – si me honras y obedeces mi Palabra – ¡enviaré mis bendiciones sobre ti!”
Como Efraín, América ha sido sobre todas las cosas fructíferas. Cantamos de “América, la Maravillosa” de “cielos espaciosos” y “llanuras fructíferas.” ¡Pero el pecado desenfrenado ha traído una maldición de esterilidad! Dios dice:
“Aunque él florezca entre los juncos, vendrá el solano, viento del Señor que sube del desierto, y su fuente se secará y su manantial se agotará; despojará su tesoro de todos los objetos preciosos” (Óseas 13:15). ¡Dios está diciendo que estropeará todos nuestros recursos preciosos!
Para Efraín, el viento oriental que sopló desde el desierto fue el gran ejército Asirio. Los Asirios arrasaron sobre la nación y la saquearon, llevándose sus riquezas y dejándola desolada, una nación de mendigos.
¡América también experimentará “un viento marchitador del Señor!” Su viento está soplando ahora mismo – y está marchitando a la IBM, General Motors, la economía, los matrimonios, las escuelas. ¡Todos están siendo marchitos y secos! Ya no somos los más productivos – pero en cambio hemos sido impotentes para detener el marchitar y deterioro de nuestras una vez grandes instituciones y corporaciones. Hemos perdido nuestra influencia. ¡América es ahora cola y no cabeza!
¡Cuándo el viento de Dios sopló en Jerusalén, la ciudad quedó vacía y seca! “Él convierte los ríos en desierto, y los manantiales en sequedales; la tierra fértil en salinas, por la maldad de los que moran en ella” (Salmo 107:33-34).
¿Qué queda por delante para América? ¡Todas las cosas marchitas! El viento de Dios está soplando ahora, y está haciendo lo que dijo que haría – estropeando nuestros tesoros.
En medio de todos los juicios que marchitan, Dios va a hacer que un remanente santo crezca y florezca. Escucha el mensaje de Dios a Óseas: “Yo sanaré su apostasía, los amaré generosamente, pues mi ira se ha apartado de ellos. Seré como rocío para Israel; florecerá como lirio, y extenderá sus raíces como los cedros del Líbano.
“Brotarán sus renuevos, y será su esplendor como el del olivo… Efraín dirá, ¿qué tengo yo que ver ya con los ídolos? Yo respondo y te cuido. Yo soy como un frondoso ciprés; de mí procede tu fruto” (Óseas 14:4-8).
¡Vamos a ser un pueblo que da fruto, extendiendo nuestras ramas – llenos de Cristo! Esta profecía tiene que ver con el Israel natural y un remanente santo de la iglesia. El Espíritu caerá como el rocío sobre los santos de Dios, y crecerán en la vid – un pueblo que depende del Señor, llevando fruto, mientras el impío se marchita y muere.
Puedes preguntarte, “Pero ¿qué va a pasarle a mi familia en el juicio? ¿Qué será de mi casa, mi trabajo? ¡Vamos a necesitarlo a todo!” Querido santo, esas son cosas materiales – y tu Padre celestial ha prometido alimentarte y guardarte. Él te ha dicho, “Nunca pedirás pan. ¿Qué otra promesa necesitas?”
Tú y yo vamos a tener que vivir en esa Palabra de Dios: “Quien es sabio, que entienda estas cosas; … Porque rectos son los caminos del Señor, y los justos andarán por ellos; pero los transgresores tropezarán en ellos” (versículo 9).
Si tú sabes que Dios está en control, puedes descansar en sus brazos y decir, “Gracias, Jesús.” Puedes descansar en el conocimiento de que Dios tiene todo bajo control.
¡Aleluya!