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Eric Barragán presidente de la Red de Sobrevivientes de Abusos Sexuales de Sacerdotes, dio a conocer que es la primera ocasión que un extranjero en EU presenta una denuncia por abuso sexual.

Eugenia Jiménez

Ciudad de México.- El cardenal Norberto Rivera Carrera y el  arzobispo de Los Ángeles Roger Mahony fueron acusados ante un tribunal de Distrito de Estados Unidos, en el Distrito Central de California, por un joven mexicano por omisión y negligencia al permitir los abusos sexuales del sacerdote Nicolás Aguilar por haberlo trasladado de templos y conocer las denuncias de pederastia que tenía.

En conferencia de prensa Eric Barragán presidente para América Latina de la Red de Sobrevivientes de Abusos Sexuales de Sacerdotes (SNAP) detalló que la denuncia se presentó en el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos, en el Distrito Central California,

Y explicó que este tribunal tiene jurisdicción sobre este asunto y sobre el Cardenal Norberto Rivera, el padre Nicolás Aguilera Rivera y la diócesis de Tehuacán al amparo de la Ley deReclamación por Agravios contra Extranjeros (Alien Tort Claims Act), 28 del Código de E.U.1350 debido a que el abuso sexual, fraude y encubrimiento presentan circunstancias extraordinarias y violan las leyes internacionales y las normas internacionales exigibles, lo cual hace apropiado que tenga un tratamiento especial por parte de este tribunal..

Detalló que también se acogen a los tratados internacionales donde se menciona que abusar sexualmente de un menor y conspirar para ocultar y encubrir el abuso sexual viola la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Menor, Artículos 19 y 34.

Específicamente, dichos artículos declaran:

“Artículo 19: Los Estados deberán tomar todas las medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas que sean pertinentes para proteger al menor de toda forma de violencia física o mental, lesión o abuso, desamparo o trato negligente, maltrato o explotación, incluido el abuso sexual, mientras se encuentre al cuidado de sus padres, tutores legales o cualquier otra persona a cargo del menor.

“Los Estados se comprometen a proteger al menor de toda forma de explotación y abuso sexual. A tales fines, los Estados se encargarán especialmente de tomar todas las medidas nacionales, bilaterales y multilaterales que sean necesarias para evitar: (a) que se trate de convencer o coaccionar a un menor para que participe en cualquier actividad sexual ilícita; (b) que se explote a menores usándolos en prostitución u otras prácticas sexuales ilícitas; (c) que se explote a menores usándolos en realizaciones o materiales pornográficos”.

Asimismo, dio a conocer que es la primera ocasión que un extranjero en Estados Unidos presenta una denuncia por abuso sexual apegándose a la legislación anterior y se prevé que el juicio se desarrolle entre uno y cinco años.

Milenio
21 de abril de 2010

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Néstor Ojeda
Alberto Athié, ex sacerdote. Foto: Jesús Quintanar / Milenio
Esta semana salpicada de sangre terminó con una buena noticia: el Vaticano y los Legionarios de Cristo reconocieron la necesidad de remediar los casos de pederastia en la Iglesia y se disculparon por los crímenes sexuales del padre Marcial Maciel.
Estas noticias son el producto final de quienes tuvieron la valentía de alzar la voz, de aquellos que desde hace más de una década no se arredraron ante el poder de la Iglesia y del dinero; así como de los medios en todo el mundo que hicieron eco de las denuncias de las víctimas, entre los que destacan en México los entonces periodistas de La Jornada y CNI-40.
Ayer, en una entrevista en Radio 13, el ex sacerdote Alberto Athié —protagonista central de la denuncia del encubrimiento de los abusos sexuales perpetrados por ministros religiosos— habló del dolor que le acompañará toda la vida por haber sido testigo de la forma en que esa maquinaria de sometimiento, control y poder que son los Legionarios de Cristo, erigió el entramado que permitió a Marcial Maciel hacerse de vidas y haciendas para destruirlas con su ruindad, de la cual no se escaparon ni sus propios hijos.
Porque de eso se trata la historia de los crímenes sexuales dentro de la Iglesia, no es una campaña para enlodar a sacerdotes y obispos o para destruir al Vaticano; es la crónica de cómo gente creyente y bien intencionada entregó su fe, su fortuna y hasta a sus hijos al Regnum Christi que proclamaba Maciel y que terminaron siendo víctimas de un tránsfuga y un corruptor.
Ese es el gran delito —el gran pecado— de Maciel y todos los pederastas en la Iglesia: tomar la fe y confianza que otros ponen en sus manos para usarlos como medios de enajenamiento, con el fin de despojarlos de sus bienes, mancillar sus cuerpos y pisotear su dignidad.
Lo que han hecho estos monstruos no tiene nada que ver con Dios, la Iglesia o la fe. Sus crímenes denunciados por las víctimas, expuestos por los medios y hoy reconocidos por el Vaticano, son el retrato de una pandilla de negociantes ambiciosos, abusadores sexuales y encubridores interesados, que antes que recibir el perdón cristiano deben ser castigados con todo el peso de la ley. No podemos exigir menos.

Milenio

28 de marzo de 2010

Alejandro Gutiérrez
Madrid, 26 de marzo (apro).- Los Legionarios de Cristo reconocieron que su fundador Marcial Maciel Degollado abusó sexualmente de seminaristas, que tuvo una hija con una mujer y otros dos varones con otra, por lo que piden perdón a “todos los que han sido perjudicados, heridos o escandalizados por su reprobable actuación”.
A través de un comunicado difundido al mediodía de hoy en su página electrónica, los Legionarios de Cristo aceptan que “habíamos pensado y esperado que las acusaciones presentadas contra nuestro fundador fueran falsas e infundadas”. Pero debido a que éstas son reales, reconocen que “no podemos mirar a su persona como modelo de vida cristiana o sacerdotal”.
Reprueban esta doble vida de su fundador, por considerar que son “contrarios a los deberes de cristiano, religioso y sacerdote”. Y dicen que “no se corresponden a lo que nos esforzamos por vivir en la Legión de Cristo y en el Regnum Christi”.
El Vaticano ordenó el año pasado una Visita Apostólica en la congregación ultraconservadora, rodeada por serias denuncias de abusos sexuales, que llevó a los cinco investigadores designados a indagar en los 120 seminarios y escuelas de los legionarios, y entrevistarse con ex legionarios, particulares y víctimas de Maciel.
El 16 de marzo la Santa Sede anunció que los investigadores de Benedicto XVI presentarían sus informes a Roma, y de ellos se elaborará un informe único o final que tomará varios meses.
Los observadores conjeturan que el Vaticano podría designar una nueva dirección para los Legionarios y dar inicio a una serie de reformas internas.
Estas conclusiones y el reconocimiento difundido hoy por los Legionarios coinciden con los escándalos que rodean a la iglesia católica en países como Irlanda y Alemania, y el nuevo escándalo difundido por The New York Times.
En su edición del 25 de este mes, el matutino neoyorkino dio a conocer que el padre Lawrence Murphy abusó sexualmente de 200 niños sordos entre 1950 y 1974, cuando impartía clases en la escuela Saint John, en Milwaukee, Wisconsin.
En relación al comunicado de los Legionarios difundido hoy, la congregación ultraconservadora sostiene que este período les sirvió para “reflexionar sobre su identidad y misión, que asume “la responsabilidad de profundizaren la comprensión de nuestra historia, carisma y espiritualidad”, que les permitió “revisar con humildad y sencillez diversos aspectos de nuestra vida institucional”.
También reconocen que el sacerdote mexicano, fallecido en 2008, tuvo una hija “de una relación estable y prolongada” con una mujer, y “otros graves comportamientos”, mismos que no se señalan explícitamente en el comunicado.
Acompañando al comunicado, el director general de los Legionarios de Cristo, Álvaro Corchera difundió una carta dirigida a su comunidad religiosa, en la que sostiene que “vista desde la perspectiva humana, se podrá juzgar que ha sido más o menos acertada. O descartada. Repasando en particular mi propia actuación, dada la responsabilidad que me atañe, puedo asegurarles que en todo momento he intentado proceder con la mayor pureza de intención y la máxima prudencia”.
Luego de las investigaciones iniciadas por el Vaticano, el papa Benedicto XVI decidió el 19 de mayo de 2006 que Marcial Maciel se apartara de “todo ministerio público” de su actividad sacerdotal y llevara “una vida retirada de rezos y penitenciaría”.
Los Legionarios de Cristo se fundó como congregación religiosa en 1941 en México, y luego extendieron a España y otros países hasta llegar a los 18 en los que actualmente tienen presencia. La congregación cuenta con 800 sacerdotes y 2,600 seminaristas, así como 70 mil miembros de la asociación de laicos Regnum Christi.
Proceso

Rodrigo Vera
“¿Qué quieres que te diga de Marcial Maciel?, era un personaje extraordinario; con vicios privados y virtudes públicas; era de una dimensión genial, en el sentido etimológico; una persona extraordinaria; fuente inagotable de talento y energía. Haría falta Dostoievski para narrar su biografía”. Así abrió una entrevista el historiador Jean Meyer. Escribo el resto.
Maciel tenía encanto para seducir y furia para atormentar; encarnaba al cielo y al infierno. Tenía una personalidad esquizofrénica; doctor Jekyll y mister Hyde. Era dos arcángeles: la luz de Miguel y la oscuridad de Luzbel.
Arturo Jurado, Juan José Vaca y José Barba (víctimas en el nombre del padre) cuentan que luego de fornicar como demonio, oficiaba misa como un santo. Recuerdan que sólo verlo invitaba a creer en él y en Dios. En ese orden.
Maciel, venerado fundador de la Legión de Cristo y el Movimiento Regnum Christi, ingresó al seminario de Montezuma, Nuevo México (que salvó al sacerdocio mexicano en tiempos aciagos); pronto lo expulsaron por sodomita. Se cubrió con la sotana del tío, Rafael Guízar y Valencia, obispo de Veracruz; el prelado lo corrió por sus fechorías. El intrépido Maciel consiguió el auspicio del papa Pío XII; creó una congregación de derecha para contrapesar a la izquierda jesuita. Eugenio Pacelli conoció las primeras denuncias contra Maciel; lo retuvo tres años en Roma; le prohibió viajar a México; la Iglesia impidió investigación alguna; los ofendidos no se atrevieron a hablar, ni el Poder Judicial a sentenciar. Se fraguó una farsa bien disfrazada.

“Juan XXIII rehabilita a Maciel, quien regresa a México como miembro del alto clero católico, con impunidad extraordinaria” —apunta Jean Meyer—. Es inusitado en la historia de la Iglesia que alguien haya engañado a tantos, comenzando con los cinco antecesores del Papa Benedicto.
Marcial Maciel es un caso extraordinario; aún muerto, significa otro fracaso. Suma su historia a los escándalos por abusos sexuales de 5 mil sacerdotes católicos en Estados Unidos, Irlanda y Alemania; aberraciones que han costado a la Iglesia dos mil millones de dólares en compensaciones.

¿La Santa Sede protegió a Maciel? En 1982, la congregación de Maciel aportó una suma sustancial para salvar al Vaticano, principal accionista del Banco Ambrosiano, quebrado por la mafia. Se estima que la Legión de Cristo vale 28 mil millones de dólares, producto del binomio educativo e inmobiliario, en 22 naciones. Marcial Maciel era intocable.
Joseph Ratzinger se toma el asunto como una batalla personal. A medida que profundizan las investigaciones, emerge el daño que Maciel ha causado a la Iglesia católica con sus atrocidades. Las opulentas arcas vaticanas están en riesgo; entre compensaciones y decepciones, merman los caudales.
Las vidas ejemplares de los Santos Varones son opacadas por este personaje siniestro, cuya biografía nada tuvo de varonía y sí de sodomía.
Muchos embaucados, ricos y pobres, todos piadosos, rezan por Maciel… piden a Dios que su alma criminal arda en el infierno.

 

Documental donde se revelan abusos sexuales cometidos por sacerdotes de la Iglesia Catolica en Roma.

Cynthia Rodríguez

El Papa Benedicto XVI. En defensa del celibato. Foto: AP
ROMA, 15 de marzo (apro).- Los casos de pedofilia cometidos por sacerdotes católicos de todo el mundo contra menores de edad han provocado en la última semana una especie de paranoia en el Vaticano, donde más que lanzar un ataque unánime en contra y aclarar las medidas que tomarán contra sus víctimas, los jerarcas católicos se muestren a la defensiva: Responden con evasivas y buscan otros argumentos en aras de explicar el por qué de estos delitos.
Por ejemplo, el pasado jueves 11 de marzo, Christoh Schoenborn, Arzobispo de Viena, de donde también han brotado casos de abusos en las últimas semanas (tres padres del monasterio e Kremsmuenster fueron suspendidos de sus funciones por presuntos abusos sexuales en la década de los 80), opinó que la causa de éstos podría tener que ver con el celibato de los padres católicos.
Schoenborn sugirió, en la publicación de su diócesis, que “el celibato eclesiástico explica en parte los actos de pedofilia cometidos por religiosos católicos, surgidos en cascada en Alemania y Austria”.
Un día después de estas declaraciones, Marco Ansaldo, experto en temas del Vaticano del diario italiano Repubblica, publicó que “desde hace ya algún tiempo, el Vaticano ha comenzado a reflexionar seriamente sobre este dogma, que en un futuro muy lejano, de aquí a 50 años, podría ser abolido”.
“Según de cuanto ha sabido Repubblica, la Iglesia está pensando que el día de mañana, que se medirá en decenios, de poder abolir eventualmente la regla del celibato para sus propios integrantes. El trayecto y el estudio, ultra secreto, habría estado afidato a algunos altos representantes de la Congregación para el Clero, guiada de monseñor Claudio Hummes”, publicó Ansaldo.
La reacción por parte del Vaticano no se hizo esperar y fue el mismo viernes que el Papa Benedicto XVI salió a defender el celibato sacerdotal durante un congreso teológico promovido por la Congregación para el Clero, bajo el lema: ‘Fidelidad de Cristo, fidelidad del sacerdote’, donde lo calificó como “la expresión de don de sí a Dios y a los demás”.
“En el modo de pensar, de hablar, de juzgar los hechos del mundo, de servir y amar, de relacionarse con las personas, también en el hábito, el sacerdote debe tener la fuerza profética de su pertenencia sacramental, del su ser profundo”, señaló Ratzinger en un discurso.
Del caso de los pederastas no dijo nada.
La declaración de Ratzinger surgió horas antes de que monseñor Robert Zollitsch, presidente de la Conferencia episcopal alemana, pidiera de nuevo disculpas a las víctimas de los abusos sexuales en Alemania, donde se cuentan al menos 350 casos de abusos en casi todas las diócesis de este país.
En una conferencia de prensa, luego del encuentro que mantuvo una comisión de obispos alemanes con el Papa, Zollitsch aseguró que los sacerdotes de Alemania siguen “profundamente convulsionados por la violencia hacia los menores” por lo que prometió tomar medidas al respecto.
Dijo que aunque en el 2002 la Iglesia alemana había delineado su plan contra la pedofilia era necesario revisarla para reforzar la prevención, mejorar la calidad del personal responsable de las denuncias en las diócesis, crear una oficina nacional para afrontar las denuncias de abuso sexual y sobre todo garantizar máxima colaboración con las procuradurías y los jueces civiles.
Sobre el tema de las denuncias de la iglesia a la magistratura civil, Zollitsch especificó que el episcopado alemán garantizará “la máxima colaboración” y aseguró que el Papa “ha explícitamente confirmado nuestro modo de proceder”.
“Queremos llevar luz a la verdad sin falso respeto por ninguno, aunque haya pasado mucho tiempo atrás, porque las víctimas tienen derecho. La Iglesia alemana está previendo de ayudar a las víctimas y a sus familiares con asistencia humana, psicológica y pastoral adecuada a sus exigencias”, señaló el arzobispo alemán.
Sin embargo, apenas un día antes, el jueves, Gianfranco Girotti, regente de la Penitenciaría Vaticana, dejó claro que “la Iglesia puede absolver a quien se ha manchado del pecado de pedofilia, quien se ha arrepentido sinceramente, mientras el aborto es considerado por la ley eclesiástica un pecado reservado y especial”.
En entrevista concedida al periódico romano El Mensajero, Girotti señaló que aceptando la confesión de un pedófilo arrepentido, el confesor no solo no puede imponerle la autodenuncia, sino que tampoco puede dirigirse a un magistrado para denunciarlo, si además, dijo, se trata de personas consagradas.
El regente de la Penitenciaría Vaticana afirmó que, frente a quienes sean sujetos de desórdenes morales constantes y graves, el confesor puede aconsejar el abandono de la vida eclesiástica.
Por el contrario, de frente al aborto, monseñor Girotti subraya que éste está considerado como un pecado reservado y especial.
“La Iglesia quiere tutelar al máximo la vida de la persona más débil, más frágil… ¿qué hay de más inerme que una vida que ni siquiera ha nacido?”, cuestionó Girotti.

¿También Ratzinger?
Y mientras en el Vaticano batallan con la defensa eclesiástica, surgen nuevos casos. El mismo día en que se llevó a cabo la reunión con los obispos alemanes, el diario liberal de la ciudad de Munich “Sueddeutsche Zeitung” publicó en su versión on line que un sacerdote alemán con antecedentes de abuso sexual a menores había sido asignado, por ese motivo, a trabajar en la comunidad de la iglesia local de Munich, en Baviera, durante el periodo en que el Papa Benedetto XVI era arzobispo de esta misma ciudad y de Freising.
Según la nota, en los años 80 el sacerdote, de quien no se da nombre, fue transferido de Essen (norte de Alemania) a Baviera (sur de Alemania) durante el periodo cuando el actual pontífice Benedicto XVI, en ese entonces cardenal Joseph Ratzinger, era el arzobispo, lo que lo convertía teóricamente en el máximo responsable de cada encargo de misión y transferencia de sacerdotes.
“En Baviera, el padre ya procesado, se abandonó de nuevo a la violencia pedófila y actualmente sigue en su ministerio en el Alta Baviera”, señalaba ya el viernes el portal de este periódico.
Dicho sacerdote, a quien el Sueddeutsche Zeitung no da nombres, estuvo en servicio casi ininterrumpidamente en Baviera de 1980. Antes de Essen, el padre había sido descubierto y denunciado porque habría obligado a un niño, en ese entonces de 11 años, a practicarle el sexo oral.
Luego de haber sido transferido en Baveria, este sacerdote cometió de nuevo abusos contra menores de edad.
De acuerdo con la investigación de dicho periódico, la Iglesia nunca denunció los hechos ante la justicia.
De inmediato la reacción de Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede, no se hizo esperar y antes de que la noticia siguiera su recorrido por el mundo, lanzó un comunicado donde asegura que quien era en ese entonces el Vicario general, Gerhard Grubber, hoy con 81 años, ha asumido toda la responsabilidad por haber elegido confiarle un servicio pastoral a un padre con antecedentes.
Asimismo, desde Bolzano (norte de Italia), también se dio a conocer la experiencia de un exalumno en un convento de esta ciudad, quien, según otro periódico alemán, el Tageszeitung, el muchacho, que en los años de los 60 tenía 15 años, fue víctima de varios favores sexuales por parte de padres que le ofrecían pequeñas cantidades de dinero a cambio.
A diferencia de otras diócesis que no han querido exponer de manera más abierta estos casos, el sitio on line de esta diócesis, puso una dirección de e-mail (molestie@bz/bx.net) para todos los casos que surjan de molestias sexuales y violencia con el fin de ayudar a las víctimas y encontrar a los responsables.
“La diócesis está profundamente amargada y condena todo tipo de abuso. La Iglesia desea aclarar en modo sincero estos hechos, porque las víctimas están en su derecho. Por este motivo la diócesis intenta crear en el sitio de internet diocesano un foro donde vengan examinados eventuales señalizaciones de abuso”, se lee en su portal.
La iniciativa provocó de inmediato la reacción del procurador de Bolzano, Guido Rispoli, quien invitó al obispo a denunciar todos los eventuales episodios de abuso a la magistratura para comenzar las investigaciones penales.
El Vaticano no termina de aclarar su posición frente al tema, pero los casos de pedofilia siguen apareciendo.

Proceso
15 de marzo de 2010


Un cura alemán con antecedentes de abusos sexuales contra menores fue asignado a la comunidad local de la Iglesia de Múnich en 1980, cuando el actual Papa, Joseph Ratzinger, era obispo de la ciudad. La noticia se publica hoy en el Süddeutsche Zeitung, y fue anticipada ayer por su fuerza explosiva, ya que por primera vez aparece el nombre de Benedicto XVI en el escándalo de pedofilia que azota a la Iglesia católica. El portavoz vaticano, Federico Lombardi, intentó minimizar el alcance de la revelación y explicó que, aunque el episodio existió y fue un error, el entonces vicario de Múnich, Gerhard Gruber, que hoy tiene 81 años, ha asumido toda la responsabilidad de aquella decisión.
El sacerdote había obligado a un menor de 11 años a practicarle sexo oral, y fue trasladado desde Essen a Baviera cuando Ratzinger, que fue obispo de Múnich entre 1978 y 1981, era el responsable de asignar las misiones y ordenar los traslados de los curas. En Baviera, el cura fue puesto a trabajar sin interrupción en la comunidad y nunca fue denunciado por la Iglesia a la justicia civil, ni tampoco apartado de su cargo pues sigue ejerciendo el sacerdocio.
Según confirmó el arzobispado de Múnich al diario alemán, el traslado se realizó con la aprobación directa del actual papa Benedicto XVI. “La decisión fue suscrita por el entonces arzobispo”. Su portavoz, Bernhard Kellner, habló de “errores graves”, cometidos en los años ochenta, que ahora se investigarán. El entonces vicario general dijo que “la reintroducción de esta persona fue un error grave”. “Siento muchísimo que a través de esa decisión se pudiera permitir el abuso. Me disculpo con todos los que fueron dañados”. De hecho, el hombre volvió a agredir a un menor y fue condenado por un tribunal de la Alta Baviera a 18 meses de cárcel en libertad condicional y una multa de 4.000 marcos (unos 2.000 euros de hoy), en 1986. Para esta fecha, Ratzinger ya había sido trasladado a Roma.
Según la reconstrucción de los hechos publicada en la página del obispado de Múnich, H. (así se refiere al sacerdote pederasta), bajo petición del obispado de Essen fue trasladado a Múnich, en enero de 1980, donde “tenía que hacer una terapia”. “El grupo de trabajo del obispado tenía que estar informado de que él tenía que hacer esta terapia a causa de relaciones sexuales con jóvenes”.
Según añade el comunicado, “en 1980 se decidió garantizar a H. un alojamiento en la casa de los sacerdotes, de manera que pudiera participar en la terapia. Esta decisión fue suscrita por el entonces arzobispo” el actual Papa. Sin embargo, el vicario general decidió permitir a H. ejercer un papel limitado como guía moral en una diócesis. “En este periodo (entre el 1 de febrero 1980 y el 31 de agosto 1982) no hay acusaciones contra H.”.
Cuando ya Joseph Ratzinger se encontraba en Roma, H. fue trasladado a Grafing en la Alta Baviera. Después de las acusaciones y la condena fue suspendido de su trabajo en 1985. Volvió a trabajar en noviembre de 1986.
La noticia contribuirá sin duda a aumentar la tormenta que vive la Iglesia católica ante las crecientes relevaciones de cientos de abusos cometidos por media Europa. Ayer mismo, el Vaticano vivió una jornada de enorme tensión, con la visita del jefe de la Iglesia alemana, Robert Zollitsch. El presidente de la Conferencia Episcopal Alemana (CEA) se reunió durante 45 minutos con el Papa tras entrevistarse con los responsables de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y luego dio la cara ante unos 50 periodistas.
Leyó una solemne declaración en la que pidió perdón por los abusos, y reveló que el Papa había animado a su Iglesia a “seguir adelante con decisión y valentía en la tarea de descubrir toda la verdad, sin lagunas y por antigua que ésta sea, para satisfacer los derechos de las víctimas”.
Zollitsch aseguró que el Papa recibió “con satisfacción” la elección para el puesto de comisario del obispo Stephan Ackerman, y anunció que el día 23 se reunirán en Berlín en una mesa de trabajo las ministras de Justicia y Familia del Gobierno de Angela Merkel con el propio Ackerman.
Preguntado por los casos de abusos registrados en 19 de las 27 diócesis alemanas, el obispo respondió que todavía no podía dar una cifra exacta. “Hemos enviado un cuestionario a las diócesis para distinguir los abusos sexuales de los pedagógicos, y aún no tenemos toda la información”, explicó. En otro momento, mostró su inquietud porque entre los culpables hay “personas de gran autoridad moral”. La frase sonó como un preanuncio de la posible inculpación de altos cargos.
Antes de reunirse con Zollitsch, el Papa reivindicó el “valor sagrado del celibato” de los sacerdotes católicos. El celibato es “en la Iglesia latina un carisma necesario” para la ordenación, recordó Ratzinger, que no puede ser explicado con “las categorías culturales dominantes”. Ahora, probablemente el Papa se verá obligado a dar explicaciones menos teológicas y más humanas.

El País
13 de marzo de 2010