Archivos de la categoría ‘Hijos de Maciel’

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La estructura financiera del sacerdote involucraba millonarios sobornos a jerarcas católicos, además de fraudes y donaciones sospechosas; el dinero fue la llave que le abrió las puertas del cielo vaticano.

Jason Berry

Roma, en 1946, luego de la Segunda Guerra Mundial y de la caída de Mussolini, estaba en ruinas cuando allí llegó un joven y desconocido sacerdote, con mucho dinero para gastar, buscando citas con los altos oficiales del Vaticano. El vástago de una familia mexicana de la aristocracia provinciana, Marcial Maciel, tenía apenas dos años de ser sacerdote, pero cuando fue ordenado ya era líder de su propia orden religiosa.

Foto: Filippo Monteforte/ AFP

Maciel llegó a Roma vía Madrid, donde buscó las becas de estudio que el gobierno de Franco otorgaba a los seminaristas de países latinoamericanos. El Premier español, Alberto Martín Artajo, le dijo que necesitaba el visto bueno del Vaticano para que sus jovencitos fueran recibidos en España. Amparado por los fondos otorgados por varias de las más ricas familias mexicanas y por su presidente, Miguel Alemán Valdés, consiguió una cita con Clemente Micara, un nuevo cardenal y veterano diplomático papal. El cardenal Micara, de 67 años, estaba obsesionado con reconstruir Roma. Maciel, delgado y alto, de cabello castaño claro y ojos azules, no hablaba italiano, pero Micara hablaba español. Maciel le dio a Micara 10 mil dólares, una suma enorme en una ciudad en ruinas.

La Legión de Cristo: una historia, dictado por Maciel y publicado por la Legión en 2004, no menciona el pago a Micara, pero sí dice que viajaba con “documentos confidenciales y dinero” del Nuncio mexicano para entregarle al cardenal Nicola Canali, gobernador de la Ciudad Estado vaticana. Ambos cardenales ayudaron a Maciel a conseguir una audiencia con el Papa Pío XII, quien simpatizó con la obra. Maciel volvió a Madrid con la aprobación necesaria y en agosto de 1946, él y 34 niños mexicanos viajaron a España. La pregunta es ¿por qué el Vaticano con canales propios de mensajería confiaría documentos secretos a un sacerdote sin pasaporte diplomático? La otra parte de esa historia, el dinero, sería un vistazo al futuro por venir.

Maciel habría entregado 10 mil dólares al cardenal Clemente Micara (izq.) para abrir asi las puertas del Vaticano. Foto: Dmitri Kessel/ AFP

Esos primeros seminaristas y víctimas tempranas dirían años más tarde a a Gerald Renner y a quien esto escribe en un reportaje publicado por The Hartford Courant que vieron a Maciel inyectarse un derivado de morfina llamado dolantina. En 1956, un desquiciado Maciel ingresaría al hospital romano Salvator Mundi. El cardenal Valerio Valeri, prefecto para la Congregación de las Órdenes Religiosas, estaba furioso y preocupado por reportes de cómo Maciel se inyectaba y por su fascinación por los jovencitos. Valeri suspendió a Maciel e hizo que sacerdotes carmelitas tomaran el control de la orden y las casas; comenzaron a investigar a los jovencitos que, años más tarde, admitirían que mintieron para proteger al fundador y a sí mismos: “No sabíamos qué hacer”, dijo Vaca, hoy profesor de psicología en Nueva York. “Nuestras vidas podían terminar”; temían que los investigadores los calificaran de pecadores.

Pero no se hizo pública la suspensión de Maciel, quien viajó por España y Latinoamérica recolectando fondos para un gran proyecto en Roma: la basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, cuya primera piedra fue bendecida por Micara. Cuando en 1959 murió Pío XII, Micara, entonces vicario de Roma, firmó una orden reinstalando a Maciel; algo que en el tiempo muerto entre Papas no tenía autoridad para hacer ya que la ley canónica congela las determinaciones oficiales en esos intervalos. ¿Qué podían hacer Valeri y otros ofendidos por Maciel? ¿Gastar su capital político con el nuevo Papa retando a Micara sobre un sacerdote toxicómano y aficionado a los niños, pero que podía conseguir el dinero suficiente para construir una basílica? Maciel fue entonces redimido por una orden ilegal de un cardenal a quien le había entregado 10 mil dólares 13 años antes: Micara quería infraestructura y Maciel tenía el dinero.

El cardenal Valeri suspendió a Maciel por drogadicto Foto: Dmitri Kessel/ AFP

VIUDAS CON DINERO
La estrategia financiera de Maciel se concentró en las mujeres de hombres adinerados. Flora Barragán, viuda de un industrial de Monterrey, fue crucial: luego de su muerte, su hija le confesó a José Barba que 50 millones de dólares de su madre habían ido a parar a las arcas de la Legión, tras lo cual ella fue abandonada. Barba, maestro del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), abrió el caso canónico contra Maciel en 1998; entró en la orden en 1948, a los 11 años, dejándola en 1962, y en entrevista del cuatro de marzo en la Ciudad de México dijo que “Maciel tenía la costumbre de comprar en efectivo. Tenía 27 cuando compró su primer seminario. En 1950 comenzó a construir el Instituto Cumbres con dinero que Flora le regaló. Ese verano también inauguró el Collegio Massimo en Roma. Tenía 30 años. En 1953 quiso construir un colegio en Salamanca, España; yo estuve allí, pero el obispo estaba enfermo y no pudo poner la primera piedra, así que los trabajos comenzaron en 1954, cuando Maciel compró también para otro seminario el viejo spa de Ontenada con todo y su lago. Todo en efectivo. El padre Gregorio López, sacerdote legionario, me dijo que entregaba el dinero envuelto en papel delgado a Leopoldo Corínez, representante de los hermanos que vendieron una de las últimas propiedades de esa familia. No sé la cantidad exacta”. Luego de 1958 las construcciones de Salamanca se hicieron por la generosidad de Josefita Pérez Jiménez, hija de un ex dictador venezolano.

Pero sin duda fue en Monterrey donde Maciel cosechó de manera más que generosa. Tan pronto como en los años cincuenta, la familia Sada le regaló un Chevrolet de lujo para que lo usara en Roma; Maciel pronto abrió en Monterrey sus escuelas privadas, una para niños y otra para niñas, exportando hacia América su modelo escolar diseñado para atraer familias adineradas que luego entrarían al Regnum Christi, “el Movimiento”, donde además de colectar agresivamente recursos económicos se organizaban grupos de estudio para discutir las cartas y discursos de Maciel.

El escándalo, sin embargo, se desató en la Ciudad de México, y el catalizador de la saga legal y la cobertura mediática es el abogado José Bonilla, quien en 2006 demandó a la Legión por el abuso sexual infligido a su hijo de cinco años por un maestro de la escuela legionaria Oxford: el niño le dijo a su mamá que un maestro había mordido su pene. Luego de buscar ayuda médica, la madre, Lisett Aldrete, fue a hablar con la directora, quien los ignoró, por lo que levantaron una denuncia contra Joaquín Francisco Mondragón Rebello, hoy fugitivo de la justicia. Pero la familia Bonilla, en un hecho sin precedentes, ganó el caso civil y compensación económica contra la Legión. Sentado en una salita soleada, habla con ternura de su hijo, el más pequeño de cinco. Su blog, http://www.conlajusticia.com, es una radiografía de la orden. “El blog”, dice, “es como Raúl me encontró”.

Flora Barragán, una de las millonarias donadoras, con Maciel y el Papa Paulo VI. Foto: Especial

Raúl González Lara Rivas, 29, el segundo de los hijos de Maciel en México, le pidió ayuda legal a Bonilla. Sacerdotes de la Universidad Anáhuac, establecimiento insignia de la Legión en la Ciudad de México, guiaron a Raúl a un fideicomiso que supuestamente Maciel armó para la familia, pero estaba vacío, dijo Bonilla, añadiendo que “la Legión le dio a Raúl la copia de un fideicomiso que supuestamente había sido retirado por Norma (la otra hija en España)”; el abogado cree que los oficiales legionarios trataron de hacer que los medios hermanos se pelearan por la herencia. Mientras la orden juega al ajedrez financiero con Raúl, su petición de compensación por los abusos sexuales que supuestamente sufrió a manos de su padre se ha convertido en un asunto vaticano. En noviembre Bonilla y la familia se encontraron con Ricardo Watty, el visitador mexicano en la investigación sobre la Legión. “Me he visto dos veces con Watty”, dijo Bonilla. “Estaba muy preocupado porque los hijos no tuvieron apoyo. Trató de juntar a las partes para resolver esto; me pareció que tenía instrucciones del Papa o de Bertone (secretario de Estado Vaticano) para arreglar el problema”.

SODANO, EL PROTECTOR DESDE ROMA
Pieza fundamental para cimentar el legado de Maciel en Roma es la universidad Pontificia Atheneaum Regina Apostolorum, y el cardenal Sodano fue central en el crecimiento de ésta y de la Legión: Maciel y Sodano se hicieron amigos en el Chile de los años ochenta, durante la dictadura de Augusto Pinochet. Allí la orden necesitaba para instalarse el permiso del cardenal primado Raúl Silva Henríquez, pero éste tenía una tensa relación con Sodano, entonces Nuncio papal en Chile; Silva se atormentaba por las desapariciones y la tortura características del régimen y Sodano defendía a Pinochet por todos los medios. Además, un grupo importante de obispos chilenos le imploraba a Silva que no admitiera a la Legión, precedida por el mote de Los millonarios de Cristo por su agresividad para colectar dinero. “En una sociedad tan polarizada como Chile”, escriben Andrea Insunza y Javier Ortega en su libro sobre la orden en Chile, “los legionarios encontraron un aliado: el Nuncio apostólico Angelo Sodano”. Al final, Silva capituló ante la presión de Sodano.

José Bonilla ganó su demanda contra la Legión por el abuso sobre su hijo. Foto: René Soto

Años después, en 1989, Sodano, antes de ser nombrado secretario de Estado en el Vaticano, enseñaba inglés en un centro de la Legión en Dublín y tomaba vacaciones en una villa del sur de Italia cortesía de la orden. Siempre huésped de honor en cenas y banquetes de los Legionarios, Sodano se volvió el más fuerte apoyo de Maciel. Glenn Favreau, un abogado de Washington y ex legionario estacionado en Roma, dijo que “Sodano intervenía con oficiales italianos para obtener permisos de rezonificación para construir la universidad” en un plano boscoso del oeste de Roma. Maciel contrataría al sobrino de Sodano como ingeniero consultor de la construcción, pero los legionarios supervisores del proyecto se quejaron con Maciel que el trabajo de Andrea Sodano era lento y malo, y no querían pagarle sus recibos. Hasta que Maciel les gritó: “¡Páguenle, páguenle! ¡Ustedes páguenle!”. Y pagaron. Como uno de los sacerdotes informantes le dijo a este reportero: “¿Sabes que nepotismo viene de la palabra nipote, que es sobrino en italiano?”.

Pero el nepotismo de Sodano viene desde mucho antes. Andrea Sodano es visto como un co-conspirador no indiciado en un fraude de bienes raíces en Estados Unidos, según el agente del FBI que construyó el caso. En 2008 un empresario italiano llamado Rafaello Follieri fue indiciado en Nueva York bajo los cargos de fraude y lavado de dinero en un negocio que llevaba propiedades y parroquias de la Iglesia abandonadas o en ruinas para su venta comercial. Andrea Sodano era el vicepresidente del grupo empresarial de Follieri, y el tío cardenal asistió a la apertura en 2004 de la oficina del grupo en Nueva York, como se recoge en reportes de prensa. National Catholic Reporter informó en marzo tres del 2006 que los folletos de la empresa presumían su “profundo compromiso con la Iglesia Católica y su añeja relación con veteranos miembros de la alta jerarquía vaticana”. Con ese respaldo la firma aseguró el financiamiento del billonario Ron Burkle y sus desarrollos Yucaipa, tras lo cual Follieri comenzó a gastar de inmediato inmensas sumas de dinero en su romance con la actriz Anne Hathaway. Al tiempo que la sociedad Follieri-Yucaipa buscaba propiedades para desarrollar, la oficina de Andrea Sodano en Asti, Italia, mandaba recibos que Raffaello pagaba por giro bancario.

En documentos obtenidos por el FBI se destaca que Sodano cobró 75 mil dólares el 22 de agosto del 2005 por “servicios de ingeniería; el 12 de septiembre 15 mil por trabajo en Atlantic City y luego 80 mil en Orland Park, en la arquidiócesis de Chicago; el 21 de octubre 70 mil en Canyon City (sin precisar en estado); otros 50 mil de nuevo por Orland Park y 75 mil por más “servicios de ingeniería” sin especificar, dando un gran total para ese día de 225 mil dólares. Ninguno de los archivos de una sola cuartilla tiene alguna referencia al trabajo realizado.

José Barba, uno de los ex seminaristas denunciantes de Maciel. Foto: René Soto

En las llamadas semanales con Burkle, Follieri escalaba las demandas de fondos para Sodano, insistiendo en que el Vaticano necesitaba los peritajes para dar la aprobación de la venta de sus propiedades. La sociedad Follieri-Yucaipa le pagó a Andrea Sodano más de 800 mil dólares, hasta que en marzo ocho el cardenal Sodano le envió una queja escrita a Follieri: “Siento es mi deber decirte lo molesto que estoy al escuchar que tu compañía sigue presentándose como una con vínculos con el Vaticano por el hecho de que mi sobrino, Andrea, ha consentido en ocasiones a brindarte sus servicios profesionales de consultoría. No entiendo cómo este molesto malentendido pudo ocurrir, pero es ‘necesario’ que ya no se presente en el futuro. Apelo a tu sensibilidad para que seas cuidadoso respecto a este tema. Le informaré de igual manera a mi sobrino Andrea como a todos los que me han preguntado sobre tu empresa. Te mando mis saludos”.

Cuatro meses después de la carta del cardenal, Raffaello y Andrea volaron a Brasil donde Follieri le entregó un cheque por 25 mil dólares al arzobispo de Salvador Bahía, y otros 85 mil al de Río de Janeiro. “Los beneficiarios de estas transacciones no sabían que Follieri robaba dinero para dárselos”, dice un memorando condenatorio sobre Follieri. En la primavera de 2007, Ron Burkle quiso ver de cerca los reportes de ingeniería de Andrea Sodano. Follieri hizo que un asistente se quedara toda la noche redactándolos y posfechándolos. “Los reportes estaban en italiano”, explica el agente del FBI Theodore Cacioppi. “Eran de entre dos a cinco páginas. Ninguno contenía planos, dibujos técnicos, diagramas, esquemas o nada relacionado a un peritaje de ingeniería”. Los reportes de Sodano eran “casi inútiles, no reflejaban trabajo de ingeniería alguno y con seguridad no valían 800 mil dólares”. El asunto es que mientras Andrea ordeñaba ese negocio, el cardenal Sodano —habiendo prestado su oficina para saludos y parabienes con inversionistas potenciales en la inauguración del grupo de Follieri— comenzó a retractarse: Raffaello Follieri había comenzado a presumirle a nuevos inversionistas que él era el jefe de finanzas del Vaticano.

El ex secretario de Estado Vaticano, cardenal Angelo Sodano, reconocido protector de Maciel e involucrado en sospechosos manejos financieros. Foto: Valentina Petrova/ AFP

Yucaipo demandó a Follieri por 1.3 millones de dólares. Follieri se apresuró a querer pagar pero fue indiciado. El 23 de octubre del 2008, se declaró culpable en 14 juicios de fraude, lavado de dinero y conspiración, y fue condenado a 54 meses en una prisión federal. “Creemos que Studio Sodano (el nombre corporativo de la compañía de Andrea) cobró dinero conseguido por fraude”, confirma el agente del FBI Ted Cacioppi.

Andrea Sodano estaba en la seguridad de su patria italiana cuando Follieri fue arrestado en Nueva York. El documento del gobierno que acusa al segundo de recibir los pagos también dice que el Vaticano recibió “donativos” del fraude, lo que levanta dudas sobre el buen juicio del cardenal Sodano. ¿Que lo impulsó a confiar en un estafador como Follieri? El memorando de condena elaborado por el Procurador General explica: “Follieri creaba la falsa impresión de que tenía ligas con el Vaticano, lo que le permitía conseguir propiedades de la Iglesia a precios de ganga a través de su relación con Andrea Sodano, el sobrino del entonces Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Angelo Sodano (…) y haciendo donativos no autorizados al Vaticano con dinero de sus inversionistas. Follieri utilizó fondos de los inversionistas para pagarle al sobrino por servicios de ‘ingeniería’ que el sobrino nunca llevó a cabo para que el sobrino pudiera viajar con Follieri al visitar a oficiales vaticanos y así ayudarle a Follieri a obtener accesos en el Vaticano. Fue a través de estos conectes como Follieri pudo estar en las misas Papales y, entre muchos otros, obtener su foto con el papa (…) enseñarles los jardines privados del Vaticano a sus amigos y asociados y arreglar visitas privadas de museos vaticanos”.

El memorando continúa: “Follieri también falsamente manifestó que necesitaba arriba de 800 mil dólares para pagar los reportes de ingeniería preparados por el sobrino. Follieri argumentaba que el Vaticano necesitaba ver esos reportes antes de decidir si venderle o no las propiedades”.

Mientras Follieri encontró un amigo en Andrea Sodano, Maciel encontró otro en el tío de Andrea, el cardenal. Maciel tuvo otros problemas cuando construyó la universidad Regina Apostolorum. Quería el reconocimiento vaticano del más alto nivel, como academia pontificia completa, para que la recién llegada compitiera con las mucho más viejas e históricas Luterana y Gregoriana. Para asegurarse esa certificación, fuentes que pidieron el anonimato dijeron que la Legión en 1999 ofreció un Mercedes Benz al fallecido cardenal Pío Laghi, entonces prefecto de la Congregación para la Educación (y antiguo embajador vaticano ante Estados Unidos). Anonadado, Laghi rechazó la oferta, diciendo: “¡Esto es demasiado!”, según un sacerdote que presenció el intercambio. El sucesor de Laghi, el cardenal polaco Zenón Crocholewski, también les rehusó la certificación por lo cual el cardenal Sodano consiguió un estatus debajo del cotizado por Maciel y la Legión.

Maciel murió en un momento cuando su vida iba en caída libre. A fines del 2008 estaba en un hospital de Miami, de acuerdo a un reportaje del 31 de enero de 2010 de los reporteros Sota y Vidal del diario español El Mundo. Aunque el artículo es pródigo en adjetivos sobre el carácter de Maciel, detalla la crisis que le creó a sus sucesores: en el hospital se reunieron Álvaro Corcuera, Evaristo Sada y otros líderes legionarios. Se reporta que Maciel rehusó la confesión, y sus hombres se estremecieron cuando llegaron dos mujeres: Norma y Normita, la mujer y la hija, ésta de 23 años. Fue entonces cuando Maciel exclamó: “quiero quedarme con ellas”.

El empresario italiano Rafaello Follieri, asociado con Andrea Sodano, sobrino del cardenal, fue indiciado en 2008 por fraude y lavado de dinero . Foto: Jeremy Kost/ AP

El artículo continúa diciendo que los sacerdotes legionarios, alarmados por la actitud de Maciel, llamaron a Roma donde Luis Garza, vicario de la orden, supo que estaba ante un grave problema. Consultó con Corcuera y tomó el primer vuelo a Miami. Le dijo al fundador: “le doy dos horas para venir con nosotros o llamo a la prensa y el mundo entero se enterará de quién es usted”. Y Maciel capituló.

Los legionarios llevaron a Maciel a una casa en Jacksonville, Florida, donde peleó contra los Santos Óleos que intentaba administrarle Corcuera. El artículo dice que Maciel rehusó la confesión final, y afirma que “ya no creía en el perdón de Dios”. Una opinión congruente con la sórdida vida de Maciel pero de la cual no hay prueba alguna aunque, al anunciar el ascenso del fundador al cielo inmediatamente después de su muerte, el alto mando de la Legión llevó la propaganda religiosa a un nivel sin precedentes.

Luis Garza, en un correo electrónico de marzo 15 del 2010 en respuesta a la petición de comentarios para esta entrevista contestó: “entiendo que tendrá muchas preguntas. Pero, como dije en un correo anterior, en este punto con la situación como está no hay mucho que yo pueda añadir. Mis disculpas. Continuaré rezando por todos aquellos que sufrieron por las acciones de Maciel. Y espero que usted y sus lectores nos mantengan en sus oraciones. Rezo por usted y su misión como periodista”.

Jason Berry es el autor de No nos dejes caer en Tentación/ Lead Us Not into Temptation y coautor, con Gerald Renner, de Votos de Silencio/ Vows of Silence, documental que explora la saga del Vaticano y el padre Maciel. Una beca del fondo de The Nation Institute apoyó la investigación de este artículo.

http://www.jasonberryauthor.com

Milenio
18 de abril de 2010

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Especialistas asesoran a los afectados y derivan casos a las diócesis y fiscalías

Más de 13.000 llamadas han atascado la línea telefónica sobre abusos sexuales desde que la Iglesia católica alemana la puso en marcha el pasado 30 de marzo. En los tres primeros días, justo antes de Semana Santa, las líneas se inundaron de una inesperada cantidad de personas que pedían asesoramiento: querían romper el silencio y denunciar los abusos que se habían cometido sobre ellos.

"No nos esperábamos una respuesta parecida", admitió Stephan Kronemburg, portavoz de la diócesis de Tréveris, quien informó la prensa de los resultados de los primeros pasos de la línea telefónica. Según los datos ofrecidos por Kronemburg, el número total de llamadas fue de 13.293, hechas por 2.670 personas, ya que muchos lo intentaron varias veces antes de lograr comunicarse. El equipo que se hace cargo de dar asistencia a las víctimas y los familiares ha podido contestar hasta ahora solamente al 18% de las peticiones de ayuda recibidas.

La Conferencia Episcopal Alemana, al anunciar el servicio, dijo que estaría dirigido por psicólogos y trabajadores sociales de la ciudad occidental de Tréveris. Entre otras razones, porque el arzobispo de esa diócesis, Stephan Ackermann, ha sido elegido como representante oficial de la Iglesia para gestionar las crecientes denuncias de abusos sexuales a menores cometidos por miembros del clero.

Los especialistas han hablado hasta ahora con 394 personas, y las conversaciones han durado desde unos pocos minutos hasta una hora. Mientras, otros 91 usuarios han recibido ayuda a través de la web que completa el servicio de la línea telefónica, según los datos del obispado de Tréveris.

"La línea abre la puerta para que las víctimas reúnan el coraje de denunciar, les ofrecemos un primer asesoramiento", explicó Kronemburg por correo electrónico: "Sin embargo, no es un instrumento de investigación", añadió, por lo que no se puede decir con exactitud cuántos nuevos casos se han conocido a través de ella.

A quienes marcan el número 0800-1201000 les contesta una voz que dice que un experto está escuchando y que pueden empezar a hablar. "Los encargados de los obispados y las diócesis mismas siguen siendo, como antes, los referentes centrales para las víctimas", aseguró el portavoz, "por lo que se aconseja a quienes llaman que acudan cuanto antes al obispado responsable". La mayoría de los que han llamado hasta ahora a la línea telefónica de la Iglesia son personas que dicen haber sufrido abusos sexuales o familiares de las víctimas. También ha habido casos de denuncias por agresiones físicas.

Los datos proporcionan una fotografía de la verdadera "dimensión del escándalo", según Kronemburg. "Si las personas que atienden esos teléfonos se enteran de un presunto caso de pederastia protagonizado por un sacerdote en funciones, alertarán a la diócesis y la fiscalía", aseguró.

Esta iniciativa está dentro de la gestión independiente del escándalo de los abusos de las directrices del Vaticano que está llevando a cabo la Iglesia alemana. El presidente del Comité Central de los Católicos de este país, Alois Glück, dijo en una entrevista con la radio NDR que "no se trata de esperar que la situación alemana se solucione en Roma, se trata de actuar aquí, en Alemania", aseguró.

Desde principios de año han salido a la luz más de 300 casos de denuncias de abusos físicos y sexuales entre 1950 y 1990 en el país de procedencia del Papa. El escándalo ha llegado a salpicar el mismo Benedicto XVI por el posible encubrimiento de un cura en la diócesis de Múnich cuando él era arzobispo. También a su hermano Georg Ratzinger, por abusos en el ámbito del coro de voces blancas de Regensburg, cuando era su director. Con casi dos tercios de las 27 diócesis de Alemania afectadas por el escándalo, la presión aumenta para romper con lo que se ha denominado el "muro de silencio".

El País
08 de abril de 2010

Archivos muestran que antes de ser Pontífice, Ratzinger tardó siete años en separar a un purpurado señalado como abusador sexual, luego de una investigación

El cardenal Joseph Ratzinger, el futuro Papa, dijo al obispo de Arizona en 1992 que él se encargaría del caso. FOTO: El Universal

La correspondencia del Vaticano mostró que la Iglesia Católica esperó más de una década para expulsar a un sacerdote pedófilo incluso después de que un obispo en Arizona imploró al futuro papa Benedicto XVI que lo expulsara.
El descubrimiento llega en un momento en que la iglesia enfrenta cada vez más acusaciones dirigidas al actual Papa por no lograr que sacerdotes abusadores fueran debidamente castigados.
Archivos revisados por The Associated Press en el caso del cura Michael Teta muestran que el obispo Manuel Moreno, quien ya murió, organizó un juicio eclesiástico que concluyó que Teta había abusado de niños.
El cardenal Joseph Ratzinger, el futuro Papa, dijo al obispo de Arizona en 1992 que él se encargaría del caso. Moreno escribió a Ratzinger cinco años después pidiéndole urgentemente que apartara del sacerdocio a Teta, ya que tan sólo El Vaticano tiene ese poder.
Eso no ocurrió sino hasta el 2004.

El Universal
02 de abril de 2010

Los representantes de los afectados por abusos sexuales ante la Santa Sede, acusaron al director general de los Legionarios de ser un “hipócrita y mentiroso” que no actúa bajo los principios espirituales

El director general de los Legionarios de Cristo, Álvaro Corcuera.

Ciudad de México.- Los representantes de los afectados por abusos sexuales ante la Santa Sede, José Barba y el doctor Arturo Jurado, acusaron al director general de los Legionarios de Cristo Álvaro Corcuera de ser un hipócrita y mentiroso que no actúa bajo los principios espirituales pues cubrió todo lo que hizo Marcial Maciel.

En entrevista radiofónica con Ciro Gómez Leyva, los ex Legionarios señalaron que Corcuera “es el asesino sonriente y era el que hacía el trabajo sucio de Marcial Maciel” pues es un hombre calculador que únicamente está mintiendo al decir que lamenta lo sucedido.

Aclararon que no acudirán a la reunión a la que el director de los Legionarios ha convocado para el mes de mayo.

José Barba aseveró que están convencidos de que el padre Álvaro Corcuera está actuando de la misma manera que habría actuado Marcial Maciel, “siempre le cuidó las espaldas, todo el tiempo necesario que pudieran hacerlo y atacaron a las victimas que dieron su testimonio”.

El doctor Jurado mencionó que “Corcuera dice una cosa pero su actuar es totalmente diferente a lo que expresa y es obvio que está hablando bajo la presión de las circunstancias en donde está cayendo en contradicciones porque acusa a Maciel de todo lo que hizo y por qué entonces viene a pedir perdón, sólo lo hace aquel que ha ejercido la ofensa y hay algo que los traiciona desde dentro cuando saben que son culpables”.

Por último José Barba subrayó que cuando Corcuera subió a la dirección de la Legión de Cristo, ya tenía un plan para que “nos callaran, porque se nos iba acabar el dinero”.

Por ello, insistió que desde que tomo la dirección de la organización religiosa han sucedido cosas muy fuertes y ominosas contra los que denunciaron los abusos, incluso hubo acusaciones de robo de documentos importantes para la Legión como el Manual de Urbanidad y el Salterio de Mis Días, ante una juez de Virginia, Estados Unidos.

Milenio.com con información de Radio Fórmula
31 de marzo de 2010

Néstor Ojeda
Alberto Athié, ex sacerdote. Foto: Jesús Quintanar / Milenio
Esta semana salpicada de sangre terminó con una buena noticia: el Vaticano y los Legionarios de Cristo reconocieron la necesidad de remediar los casos de pederastia en la Iglesia y se disculparon por los crímenes sexuales del padre Marcial Maciel.
Estas noticias son el producto final de quienes tuvieron la valentía de alzar la voz, de aquellos que desde hace más de una década no se arredraron ante el poder de la Iglesia y del dinero; así como de los medios en todo el mundo que hicieron eco de las denuncias de las víctimas, entre los que destacan en México los entonces periodistas de La Jornada y CNI-40.
Ayer, en una entrevista en Radio 13, el ex sacerdote Alberto Athié —protagonista central de la denuncia del encubrimiento de los abusos sexuales perpetrados por ministros religiosos— habló del dolor que le acompañará toda la vida por haber sido testigo de la forma en que esa maquinaria de sometimiento, control y poder que son los Legionarios de Cristo, erigió el entramado que permitió a Marcial Maciel hacerse de vidas y haciendas para destruirlas con su ruindad, de la cual no se escaparon ni sus propios hijos.
Porque de eso se trata la historia de los crímenes sexuales dentro de la Iglesia, no es una campaña para enlodar a sacerdotes y obispos o para destruir al Vaticano; es la crónica de cómo gente creyente y bien intencionada entregó su fe, su fortuna y hasta a sus hijos al Regnum Christi que proclamaba Maciel y que terminaron siendo víctimas de un tránsfuga y un corruptor.
Ese es el gran delito —el gran pecado— de Maciel y todos los pederastas en la Iglesia: tomar la fe y confianza que otros ponen en sus manos para usarlos como medios de enajenamiento, con el fin de despojarlos de sus bienes, mancillar sus cuerpos y pisotear su dignidad.
Lo que han hecho estos monstruos no tiene nada que ver con Dios, la Iglesia o la fe. Sus crímenes denunciados por las víctimas, expuestos por los medios y hoy reconocidos por el Vaticano, son el retrato de una pandilla de negociantes ambiciosos, abusadores sexuales y encubridores interesados, que antes que recibir el perdón cristiano deben ser castigados con todo el peso de la ley. No podemos exigir menos.

Milenio

28 de marzo de 2010

Alejandro Gutiérrez
Madrid, 26 de marzo (apro).- Los Legionarios de Cristo reconocieron que su fundador Marcial Maciel Degollado abusó sexualmente de seminaristas, que tuvo una hija con una mujer y otros dos varones con otra, por lo que piden perdón a “todos los que han sido perjudicados, heridos o escandalizados por su reprobable actuación”.
A través de un comunicado difundido al mediodía de hoy en su página electrónica, los Legionarios de Cristo aceptan que “habíamos pensado y esperado que las acusaciones presentadas contra nuestro fundador fueran falsas e infundadas”. Pero debido a que éstas son reales, reconocen que “no podemos mirar a su persona como modelo de vida cristiana o sacerdotal”.
Reprueban esta doble vida de su fundador, por considerar que son “contrarios a los deberes de cristiano, religioso y sacerdote”. Y dicen que “no se corresponden a lo que nos esforzamos por vivir en la Legión de Cristo y en el Regnum Christi”.
El Vaticano ordenó el año pasado una Visita Apostólica en la congregación ultraconservadora, rodeada por serias denuncias de abusos sexuales, que llevó a los cinco investigadores designados a indagar en los 120 seminarios y escuelas de los legionarios, y entrevistarse con ex legionarios, particulares y víctimas de Maciel.
El 16 de marzo la Santa Sede anunció que los investigadores de Benedicto XVI presentarían sus informes a Roma, y de ellos se elaborará un informe único o final que tomará varios meses.
Los observadores conjeturan que el Vaticano podría designar una nueva dirección para los Legionarios y dar inicio a una serie de reformas internas.
Estas conclusiones y el reconocimiento difundido hoy por los Legionarios coinciden con los escándalos que rodean a la iglesia católica en países como Irlanda y Alemania, y el nuevo escándalo difundido por The New York Times.
En su edición del 25 de este mes, el matutino neoyorkino dio a conocer que el padre Lawrence Murphy abusó sexualmente de 200 niños sordos entre 1950 y 1974, cuando impartía clases en la escuela Saint John, en Milwaukee, Wisconsin.
En relación al comunicado de los Legionarios difundido hoy, la congregación ultraconservadora sostiene que este período les sirvió para “reflexionar sobre su identidad y misión, que asume “la responsabilidad de profundizaren la comprensión de nuestra historia, carisma y espiritualidad”, que les permitió “revisar con humildad y sencillez diversos aspectos de nuestra vida institucional”.
También reconocen que el sacerdote mexicano, fallecido en 2008, tuvo una hija “de una relación estable y prolongada” con una mujer, y “otros graves comportamientos”, mismos que no se señalan explícitamente en el comunicado.
Acompañando al comunicado, el director general de los Legionarios de Cristo, Álvaro Corchera difundió una carta dirigida a su comunidad religiosa, en la que sostiene que “vista desde la perspectiva humana, se podrá juzgar que ha sido más o menos acertada. O descartada. Repasando en particular mi propia actuación, dada la responsabilidad que me atañe, puedo asegurarles que en todo momento he intentado proceder con la mayor pureza de intención y la máxima prudencia”.
Luego de las investigaciones iniciadas por el Vaticano, el papa Benedicto XVI decidió el 19 de mayo de 2006 que Marcial Maciel se apartara de “todo ministerio público” de su actividad sacerdotal y llevara “una vida retirada de rezos y penitenciaría”.
Los Legionarios de Cristo se fundó como congregación religiosa en 1941 en México, y luego extendieron a España y otros países hasta llegar a los 18 en los que actualmente tienen presencia. La congregación cuenta con 800 sacerdotes y 2,600 seminaristas, así como 70 mil miembros de la asociación de laicos Regnum Christi.
Proceso
“Maciel me decía que era agente de la CIA” así comienza una historia de mentiras, abusos, engaños y violaciones por parte de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo y quien influyó a miles de mexicanos y personas que siguieron la filosofía de esa orden religiosa.




Blanca Estela Lara, José Raúl González Lara, Omar González Lara y Christian González Lara, son la familia que construyó el padre Maciel, ellos, hablan por primera vez y en exclusiva de los abusos a menores, la doble moral, la pederastia y un sinfín de delitos que fueron cometidos por este sacerdote.
Escuche la entrevista en la que Raúl González, hijo mayor de Maciel, asegura haber sido violado y drogado por el ministro religioso, además de aseverar que parte de la iglesia católica conocía estos delitos. La entrevista muestra la doliente historia de una familia dañada en su núcleo por un hombre de doble moral que representa a una iglesia corroída desde su interior.
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