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Más allá de los delitos y las bajezas de todo tipo cometidos por Marcial Maciel y sus adláteres, no es posible ignorar que uno de los errores estratégicos cometidos por la Legión de Cristo, demasiado evidentes estos días en que ninguno de sus valedores ha sido capaz de salir en su defensa, fue haberse convertido en una congregación tan soberbia y clasista.

La cuestión es que, destapada la caja de Pandora, nadie sabe cuántas sorpresas más pueden venir de otras órdenes religiosas que, en esencia, comparten algunas de las actitudes que hundieron a los legionarios. ¿Puede ser, por ejemplo, el caso del Opus Dei? Quizá.

Maciel construyó, literalmente, una agrupación a su imagen y semejanza. Llevó el llamado carisma del colectivo a niveles de personalización típica de dictadores, creó una cultura del secretismo y la complicidad que pervivió hasta su muerte, hizo de la religiosidad —un elemento fundamental de cohesión comunitaria— un instrumento de exclusión social y llevó al extremo, en un sentido más primitivo que teológico, el uso de la creencia (o de la fe si se quiere) para construir un reino que sí era de este mundo —el de él— y manipular a su antojo a quienes, desde los estratos altos, querían una religión sólo para ellos y a quienes, desde abajo, aspiraban a entrar a ese mundo.

¿Son los únicos que actúan así? A diferencia, tal vez, de jesuitas, dominicos o franciscanos, el Opus Dei, en el fondo y en la forma, parece mantener una filosofía más cercana a los legionarios. Es decir, asume que, como en todo, hay clases y sexos y que la práctica religiosa “verdadera” no es un asunto de masas sino de élites, de hombres no de mujeres, de iluminados y no de gente común.

Por ende, si se quiere “bailar con Dios”, como dice la hagiografía de la periodista española Pilar Urbano sobre José María Escrivá de Balaguer, el fundador del Opus, no hay que ir a los espacios naturales de la religiosidad popular —el templo, el atrio, la calle— sino a “sus” círculos sociales, “sus” casas y “sus” escuelas, donde, allí sí, se puede sentir la “verdad revelada”.

La secularización de estados y sociedades, la mayor apertura informativa derivada de las nuevas tecnologías y redes y, paradójicamente, la necesidad de creer, sin embargo, podrían haber puesto a organizaciones cerradas de este tipo en el escrutinio de quienes han vivido otra historia y quieren contarla, de quienes se sienten traicionados en su aspiración de vivir, legítimamente, una fe abierta a todos y de todos.

Dicen que Álvaro del Portillo, el sucesor de Escrivá, siempre pensó que en el Opus no pasaría nada cuando su fundador desapareciera. Pero tal vez sea un buen momento de poner las barbas a remojar.

Se reproduce con la autorización del diario La Razón www.razon.com.mx

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El histórico programa de Canal 40/CNI el 12 de mayo de 1997 que sacudió a la sociedad mexicana, revelando los abusos y drogadicción del padre Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo. Contiene las primeras entrevistas televisadas de las víctimas y opiniones de 3 especialistas. Este programa suscitó un boicot publicitario contra Canal 40/CNI por parte de importantes empresarios católicos, como represalia, así como presiones y llamadas de la presidencia de la república el día de la transmisión, para evitar que saliera al aire. La temática se aborda de forma profesional, con una producción de calidad alejada de tintes amarillistas. Un trabajo de investigación periodística enjundioso, llevado a cabo en una época donde la autocensura y el silencio cómplice de los medios era la norma al tratar del tema de La Legión y Marcial Maciel.

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José Carreño Carlón

Una vez dejado a su suerte por quienes lo enaltecieron, satanizado por quienes lo endiosaron, arrojado al caño por quienes antes lo acogieron en sus cortes políticas y empresariales, Marcial Maciel es el nuevo demonio popular.

De ser el santo de Cotija, Maciel ha pasado a convertirse en monstruo, la caracterización preferida ahora por quienes —como el secretario del presidente Zedillo, Liébano Sáenz— antes formaron parte del escudo de impunidad del religioso. Y no es que el ahora monstruo de Cotija no haya hecho suficientes méritos para ser enjuiciado en su momento por tribunales del orden penal, civil y eclesiástico. Y por los tribunales de los medios y de la opinión pública. El problema de entonces fue la protección que le garantizaron por décadas los poderes políticos, eclesiásticos, empresariales y mediáticos. Y el problema de hoy es que al concentrar en el monstruo y en su obra los males perpetrados por él —pero también por quienes lo alentaron y encubrieron— se corre el riesgo de dejar vivas las causas que originaron las monstruosidades y de perpetuar la impunidad de los demás agentes.

Por esta vía, además, se va derecho a convertir en motivo de pánico moral a miles de creyentes y practicantes de buena fe, religiosos, académicos, alumnos y ex alumnos de las aulas de la Legión: Ellos sí estuvieron ajenos de las correrías de su fundador, pero ahora están sometidos a toda suerte de descalificaciones por la supuesta "falta" de haberse relacionado con las agrupaciones de carácter religioso y los establecimientos educativos encuadrados en la vasta organización del personaje ahora demonizado.

La tentativa

En la mecánica de los medios y los procesos de comunicación enfrentados a un fenómeno de pánico moral, se propicia la arbitrariedad de estigmatizar a inocentes. Pero también se abre el paso a la impunidad de coautores o encubridores de infracciones. Un ejemplo de esto ocurre cuando la (más vendedora) invocación del nombre del monstruo sirve para distraer la atención de las monstruosidades de sus cómplices. Así, la cabeza de La Razón de ayer: "Marcial Maciel pidió a Los Pinos callar a medios" deja de lado la monstruosidad mayor de este episodio: que Los Pinos, la Presidencia de la República, dispuso callar a los medios sobre los abusos de Maciel.

Nada de ello le quita mérito al excelente reportaje publicado por la reportera de ese diario, Eunice O. Albarrán, que incluye una entrevista al entonces secretario particular del presidente Zedillo. Tampoco le resta valor al ojo periodístico de los editores que jerarquizaron su alto valor noticioso. El problema está en el framing, el marco que se le da a la información en las rutinas periodísticas que generan los fenómenos de pánico moral, y que le atribuye más peso noticioso al nombre del monstruo de moda —que en este caso pidió a la autoridad callar a un medio— que al hecho mismo de la censura al medio que pretendió ejercer la autoridad.

Coincidencias

No tiene asideros el control de daños que intenta Sáenz para deslindarse de a quien entonces reconocía como "gran" amigo. Ni siquiera el intento de endilgarle el origen de esa amistad a la familia Colosio. Dice que desconocía las conductas que ahora llama monstruosas del sacerdote, pero eran conocidos los cargos contra Maciel incluso entre personas menos informadas que el secretario particular del Presidente. Dice que actuó a título personal en su gestión de acallar el reportaje de Ciro Gómez Leyva en el Canal 40, pero no es posible disociar el poder de la oficina presidencial a la hora de llamar al dueño de un medio para tratar de censurar una información. Sobre todo cuando otro secretario del despacho del mismo Presidente, el de Comunicaciones, Ruiz Sacristán, presionaba en paralelo a la televisora para silenciar el reportaje. Dos secretarios de Zedillo actuando a título personal como escudos protectores de la impunidad de Maciel situarían el caso más en el plano de las responsabilidades que en el de las coincidencias.

Académico

El Universal
12 de mayo de 2010

• La grabación clandestina de una reunión en Roma prueba el malestar del movimiento
• Documentados 20 casos de vejaciones en España a cargo de miembros de la orden

JUAN RUIZ SIERRA
MADRID

Hace un par de semanas, poco antes de conocerse que el Vaticano piensa nombrar a un comisario para limpiar y renovar la Legión de Cristo Rey, el vicario general de esta orden, Luis Garza, se reunió durante tres horas en Roma con 250 legionarios. El encuentro, a cuya grabación ha tenido acceso EL PERIÓDICO, es como un termómetro que calibra el estado de ánimo del poderoso movimiento fundado por el mexicano Marcial Maciel, a quien la Santa Sede, tras una investigación de ocho meses, imputa «verdaderos delitos». Protegido de Juan Pablo II, Maciel, fallecido en el 2008 a los 87 años, fue morfinómano, polígamo, padre en al menos cuatro ocasiones y múltiple agresor sexual. «No hay verdad ni transparencia. Me siento traicionado. Hay superiores que todavía tienen fotos del fundador en sus despachos. Es como si yo tuviera una foto de Jack el Destripador», le dice un religioso a Garza, que minutos antes ha solicitado a los reunidos que no pierdan la «ilusión». El símil no es demasiado hiperbólico: una asociación de exlegionarios tiene documentados 160 casos de abusos cometidos por Maciel.
Está, por ejemplo, José Antonio Pérez Olvera. Siendo un novicio, fue citado por Maciel en la enfermería de la congregación en Roma. El fundador de los Legionarios le dijo que su hermano –el de Pérez Olvera, también en la orden– se masturbaba en exceso y que para ayudarle a refrenarse necesitaba una muestra de su semen, pero que no podía pedírselo porque le faltaba «confianza», así que había pensado que, ya que la genética de uno y otro eran similares porque compartían padres, él debía hacer el «esfuerzo»: Maciel acabó masturbando a Pérez Olvera. O el caso de Francisco González Parga, quien en su testimonio da menos detalles, pero afirma haber sido «víctima a corta edad de abusos sexuales directos, perpetrados con engaños premeditados por el padre Maciel». Y así hasta 160.

SUPUESTA DEMENCIA / Durante el reciente encuentro en Roma, Garza, el vicario general, no pone en cuestión la analogía enunciada por su subordinado entre el fundador de la congregación y el asesino en serie más famoso de la historia, e incluso tilda al primero de «demente», pero también dice que los abusos de Maciel nunca llegaron a oídos de sus inmediatamente inferiores. «La Legión intenta ahora transmitir el mensaje de que todo se debía a Maciel, qué él era la única manzana podrida. Pero eso es mentira», sostiene Patricio Cerda, miembro de la orden durante dos décadas y secretario de la Asociación de Ayuda a los Afectados por las Enseñanzas de los Legionarios de Cristo.
Más allá de las 160 vejaciones de Maciel, su grupo tiene documentados otros 40 casos cometidos por otros sacerdotes o religiosos del movimiento, 20 de ellos en España. Todos han prescrito. «Había muchos más abusadores, y eran quienes habían sido previamente agredidos por Maciel. Reproducían las mismas pautas, los mismos esquemas», cuenta Cerda, quien se reunió a finales del pasado año con Ricardo Blázquez, uno de los cinco obispos que se han ocupado de investigar a la orden en todo el mundo; y con Joseph Ratzinger en el 2002, cuando este ocupaba el cargo de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y todavía no era papa. Fue Ratzinger, ya como Benedicto XVI, quien expulsó en el 2006 a Maciel del Vaticano y le ordenó llevar una vida de «oración y penitencia».
Hasta entonces, las denuncias habían llegado sin pausa a la Santa Sede, pero no se tomaron medidas. Maciel era uno de los grandes movilizadores de masas del catolicismo contemporáneo: garantizaba que las plazas y estadios que visitaba Juan Pablo II en sus múltiples periplos por el mundo estuviesen repletos de gente. Y, como publicó hace un mes la revista norteamericanaNational Catholic Reporter en un extenso y muy documentado reportaje, repartió dinero a espuertas entre la jerarquía vaticana –incluido el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado de la Santa Sede entre 1991 y el 2006– para blindarse de las cada vez más serias denuncias y acusaciones.

EL PRETEXTO DE UN FALSO MASAJE / Una víctima a la que se conoce simplemente como Aaron, de nacionalidad irlandesa, explica que en 1995, cuando tenía 16 años y se encontraba en el noviciado de la congregación en Dublín, fue forzado a masturbar al padre Eoghan Devlin con la excusa de que este necesitaba «un masaje». «A finales del 2000, cuando ya había salido de la Legión, leí por vez primera lo que les había pasado a otros legionarios en años anteriores a manos de Maciel –narra Aaron–. Y era lo mismo. Exactamente lo mismo. Maciel pidió a esos niños que lo masajeasen porque estaba enfermo y tenía permiso del papa Pío XII para que lo masturbasen».
El pasado miércoles, el obispo Ricard Watty, otro de los cinco investigadores del Vaticano, también indicó que la siniestra sombra del fundador de la Legión de Cristo –al movimiento, según sus propias cifras, pertenecen 70.000 personas, 800 de ellos sacerdotes– había contaminado a los otros miembros de la orden. «Hay muchos elementos de la personalidad del padre Maciel que sí impregno [al resto del movimiento]. De todo eso hay que liberar a la Legión. Son personas buenas, pero en una cubierta muy dañada, mala», manifestó el prelado a la televisión mexicana Televisa.

LOS MIEMBROS, AHOGADOS / «Nos estamos ahogando –concluye el sincero sacerdote que compara a Maciel con Jack El Destripador en la reunión en Roma con el vicario general de la orden–. Es un poco como el chiste: ‘Mamá, mamá, yo no quiero ir a América’, dice el hijo. ‘Pues cállate, niño, y sigue nadando’, contesta la madre».

EL UNIVERSAL
CIUDAD DE MÉXICO MARTES 04 DE MAYO DE 2010
09:38

El arzobispo de Guadalajara, quien sonó como comisario para refundar la Legión de Cristo, afirmó que si el Papa Benedicto XVI lo nombra, “con gusto” asumirá esa labor

El arzobispo de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez, afirmó hoy que el fundador de los Legionarios de Cristo, el mexicano Marcial Maciel (1920-2008) , fue "un psicópata" con "una doble personalidad muy marcada" y cuyos actos, condenados por el Vaticano, fueron deplorables.
En declaraciones a la emisora MVS Sandoval Íñiguez, quien según algunas fuentes suena como posible nuevo comisionado de los Legionarios de Cristo, afirmó al respecto que si el Papa Benedicto XVI le nombra "con gusto" asumirá esa labor, "porque la vida de un hombre de Iglesia es la obediencia" .
Consideró que encabezar en este momento una orden como los Legionarios será para quien asuma la tarea "un trabajo muy grande, muy arduo, pesado y de mucha responsabilidad" .
Sin embargo, se mostró más partidario de que sea un jerarca católico de formación religiosa y experto en congregaciones quien encabece a los Legionarios de Cristo, no uno surgido del clero diocesano, como él.
Para el arzobispo de Guadalajara, Maciel fue "un esquizofrénico de una doble personalidad muy bien definida" , con una vida en la Iglesia y una transformación fuera de ella.
"Para mí que era un desequilibrado mental, un loco para decirlo en otras palabras" , que tuvo conductas "criminales" y que lo que hizo, "nadie lo aprueba" .
En relación con versiones de que el hoy Papa conoció las denuncias por actos contra la moral presentadas contra Maciel antes que fuera castigado, Sandoval dijo que la pederastia fue competencia hasta el año 2001 de la Congregación de Ritos, donde no estaba el entonces cardenal alemán Josep Ratzinger.
Solo en 2001 pasó a ser competencia de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Respecto a que el difunto papa Juan Pablo II pudo haber sabido de los malos comportamientos de Maciel, Sandoval Íñiguez dijo que no lo creía cierto y que le recibía "como el fundador de una gran orden" .
"El Papa no era un adivino, no sabe las conductas de todos los que están por debajo de él" , sostuvo.
Sandoval Íñiguez reconoció que con los casos de pederastia que han aflorado en los últimos meses, la Iglesia enfrenta una crisis singular, sin referentes cercanos.
Finalmente recordó que en el caso que afecta a Maciel "se trata de un mexicano" , lo que en lo personal a Sandoval le duele.
"Todos los demás fundadores de grandes órdenes son santos, o sea, salieron bien, y el único gran fundador es este mexicano y salió mal" , apuntó.
El pasado 1 de mayo el Vaticano explicó que la investigación sobre los Legionarios de Cristo, realizada por cinco obispos a lo largo de ocho meses, reveló que las denuncias por "gravísimos y objetivamente comportamientos inmorales" del padre Maciel fueron confirmadas "por testimonios incontrovertibles" .
A Maciel se le considera culpable de abusos sexuales de menores seminaristas y de llevar una doble vida, con al menos dos mujeres de las que presuntamente tuvo tres hijos.
Durante la Visita Apostólica (investigación) , los obispos se reunieron personalmente con más de mil legionarios y tomaron testimonio escrito a centenares de ellos.
La Iglesia católica se comprometió a no dejar "solos" ni a los legionarios ni los miembros del movimiento Regnum Christi, formado por laicos: "la Iglesia tiene la firme voluntad de acompañarlos y ayudarlos en el camino de la purificación que les espera" .
La Congregación fundada en 1941 está establecida en 18 países y compuesta por 800 sacerdotes y 2.600 seminaristas, a los que hay que sumar 70 mil laicos del movimiento Regnum Bhristi.

Los cinco obispos que realizaron durante ocho meses indagaciones sobre la congregación Legionarios de Cristo han llegado a la conclusión de que "los comportamientos inmorales de Maciel se configuran, a veces, como verdaderos delitos y manifiestan una vida carente de escrúpulos y de genuino sentimiento religioso".

Ciudad del Vaticano.- La investigación sobre los Legionarios de Cristo revela que "los gravísimos y objetivamente comportamientos inmorales" del padre Marcial Maciel, fundador de esa congregación, fueron "confirmados por testimonios incontrovertibles", informo hoy el Vaticano.

Los cinco obispos que realizaron durante ocho meses indagaciones sobre la congregación fundada por Marcial Maciel, culpable de abusos sexuales de menores seminaristas y de llevar una doble vida, con al menos dos mujeres de las que tuvo tres hijos- se reunieron ayer con el papa Benedicto XVI y el cardenal Tarcisio Bertone.

La nota difundida hoy por el Vaticano asegura que los cinco obispos han llegado a la conclusión de que "los comportamientos inmorales de Maciel se configuran, a veces, como verdaderos delitos y manifiestan una vida carente de escrúpulos y de genuino sentimiento religioso".

"Tal vida no la conocía gran parte de los legionarios, sobre todo por el sistema de relaciones construido por Maciel, que supo crearse aliados, obtener confianza, confidencia y silencio sobre circunstancias y reforzar su propio rol de fundador carismático", según el comunicado.

Agrega que los que dudaban de su comportamiento "crearon un mecanismo de defensa en torno a él que lo mantuvieron durante tiempo inatacable, convirtiendo en misión difícil el conocimiento de su vida verdadera".

"Por tanto -continúa- el descubrimiento y el conocimiento de la verdad sobre el fundador ha provocado en los miembros de la Legión, sorpresa, desconcierto y profundo dolor, evidenciado por los visitadores (investigadores)".

Como resultado de la Visita Apostólica (investigación) llevada a cabo por los cinco obispos, surge la necesidad de redefinir el carisma de la Congregación de los Legionarios de Cristo y de revisar el ejercicio de autoridad, que debe estar unida a la verdad y preservar el entusiasmo de la fe de los jóvenes, el celo misionero y el dinamismo apostólico por medio de una formación adecuada, añade.

Los cinco obispos se han reunido personalmente con más de mil legionarios y han tomado testimonio escrito de centenares de ellos, explica la nota.

Desde el 15 de julio pasado hasta el 16 de marzo de este año, los prelados Ricardo Watty Urquidi, de Tepic (México); Ricardo Blázquez Pérez, arzobispo de Valladolid (España); Ricardo Ezzati Andrello, de Concepción (Chile); Charles Joseph Chaput, de Denver (EEUU), y Giuseppe Versaldi, de Alessandria (Italia) inspeccionaron 120 comunidades de los legionarios.

EFE
01 de mayo de 2010

LEER PARTE 1

La estructura financiera del sacerdote involucraba millonarios sobornos a jerarcas católicos, además de fraudes y donaciones sospechosas; el dinero fue la llave que le abrió las puertas del cielo vaticano.

Jason Berry

Roma, en 1946, luego de la Segunda Guerra Mundial y de la caída de Mussolini, estaba en ruinas cuando allí llegó un joven y desconocido sacerdote, con mucho dinero para gastar, buscando citas con los altos oficiales del Vaticano. El vástago de una familia mexicana de la aristocracia provinciana, Marcial Maciel, tenía apenas dos años de ser sacerdote, pero cuando fue ordenado ya era líder de su propia orden religiosa.

Foto: Filippo Monteforte/ AFP

Maciel llegó a Roma vía Madrid, donde buscó las becas de estudio que el gobierno de Franco otorgaba a los seminaristas de países latinoamericanos. El Premier español, Alberto Martín Artajo, le dijo que necesitaba el visto bueno del Vaticano para que sus jovencitos fueran recibidos en España. Amparado por los fondos otorgados por varias de las más ricas familias mexicanas y por su presidente, Miguel Alemán Valdés, consiguió una cita con Clemente Micara, un nuevo cardenal y veterano diplomático papal. El cardenal Micara, de 67 años, estaba obsesionado con reconstruir Roma. Maciel, delgado y alto, de cabello castaño claro y ojos azules, no hablaba italiano, pero Micara hablaba español. Maciel le dio a Micara 10 mil dólares, una suma enorme en una ciudad en ruinas.

La Legión de Cristo: una historia, dictado por Maciel y publicado por la Legión en 2004, no menciona el pago a Micara, pero sí dice que viajaba con “documentos confidenciales y dinero” del Nuncio mexicano para entregarle al cardenal Nicola Canali, gobernador de la Ciudad Estado vaticana. Ambos cardenales ayudaron a Maciel a conseguir una audiencia con el Papa Pío XII, quien simpatizó con la obra. Maciel volvió a Madrid con la aprobación necesaria y en agosto de 1946, él y 34 niños mexicanos viajaron a España. La pregunta es ¿por qué el Vaticano con canales propios de mensajería confiaría documentos secretos a un sacerdote sin pasaporte diplomático? La otra parte de esa historia, el dinero, sería un vistazo al futuro por venir.

Maciel habría entregado 10 mil dólares al cardenal Clemente Micara (izq.) para abrir asi las puertas del Vaticano. Foto: Dmitri Kessel/ AFP

Esos primeros seminaristas y víctimas tempranas dirían años más tarde a a Gerald Renner y a quien esto escribe en un reportaje publicado por The Hartford Courant que vieron a Maciel inyectarse un derivado de morfina llamado dolantina. En 1956, un desquiciado Maciel ingresaría al hospital romano Salvator Mundi. El cardenal Valerio Valeri, prefecto para la Congregación de las Órdenes Religiosas, estaba furioso y preocupado por reportes de cómo Maciel se inyectaba y por su fascinación por los jovencitos. Valeri suspendió a Maciel e hizo que sacerdotes carmelitas tomaran el control de la orden y las casas; comenzaron a investigar a los jovencitos que, años más tarde, admitirían que mintieron para proteger al fundador y a sí mismos: “No sabíamos qué hacer”, dijo Vaca, hoy profesor de psicología en Nueva York. “Nuestras vidas podían terminar”; temían que los investigadores los calificaran de pecadores.

Pero no se hizo pública la suspensión de Maciel, quien viajó por España y Latinoamérica recolectando fondos para un gran proyecto en Roma: la basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, cuya primera piedra fue bendecida por Micara. Cuando en 1959 murió Pío XII, Micara, entonces vicario de Roma, firmó una orden reinstalando a Maciel; algo que en el tiempo muerto entre Papas no tenía autoridad para hacer ya que la ley canónica congela las determinaciones oficiales en esos intervalos. ¿Qué podían hacer Valeri y otros ofendidos por Maciel? ¿Gastar su capital político con el nuevo Papa retando a Micara sobre un sacerdote toxicómano y aficionado a los niños, pero que podía conseguir el dinero suficiente para construir una basílica? Maciel fue entonces redimido por una orden ilegal de un cardenal a quien le había entregado 10 mil dólares 13 años antes: Micara quería infraestructura y Maciel tenía el dinero.

El cardenal Valeri suspendió a Maciel por drogadicto Foto: Dmitri Kessel/ AFP

VIUDAS CON DINERO
La estrategia financiera de Maciel se concentró en las mujeres de hombres adinerados. Flora Barragán, viuda de un industrial de Monterrey, fue crucial: luego de su muerte, su hija le confesó a José Barba que 50 millones de dólares de su madre habían ido a parar a las arcas de la Legión, tras lo cual ella fue abandonada. Barba, maestro del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), abrió el caso canónico contra Maciel en 1998; entró en la orden en 1948, a los 11 años, dejándola en 1962, y en entrevista del cuatro de marzo en la Ciudad de México dijo que “Maciel tenía la costumbre de comprar en efectivo. Tenía 27 cuando compró su primer seminario. En 1950 comenzó a construir el Instituto Cumbres con dinero que Flora le regaló. Ese verano también inauguró el Collegio Massimo en Roma. Tenía 30 años. En 1953 quiso construir un colegio en Salamanca, España; yo estuve allí, pero el obispo estaba enfermo y no pudo poner la primera piedra, así que los trabajos comenzaron en 1954, cuando Maciel compró también para otro seminario el viejo spa de Ontenada con todo y su lago. Todo en efectivo. El padre Gregorio López, sacerdote legionario, me dijo que entregaba el dinero envuelto en papel delgado a Leopoldo Corínez, representante de los hermanos que vendieron una de las últimas propiedades de esa familia. No sé la cantidad exacta”. Luego de 1958 las construcciones de Salamanca se hicieron por la generosidad de Josefita Pérez Jiménez, hija de un ex dictador venezolano.

Pero sin duda fue en Monterrey donde Maciel cosechó de manera más que generosa. Tan pronto como en los años cincuenta, la familia Sada le regaló un Chevrolet de lujo para que lo usara en Roma; Maciel pronto abrió en Monterrey sus escuelas privadas, una para niños y otra para niñas, exportando hacia América su modelo escolar diseñado para atraer familias adineradas que luego entrarían al Regnum Christi, “el Movimiento”, donde además de colectar agresivamente recursos económicos se organizaban grupos de estudio para discutir las cartas y discursos de Maciel.

El escándalo, sin embargo, se desató en la Ciudad de México, y el catalizador de la saga legal y la cobertura mediática es el abogado José Bonilla, quien en 2006 demandó a la Legión por el abuso sexual infligido a su hijo de cinco años por un maestro de la escuela legionaria Oxford: el niño le dijo a su mamá que un maestro había mordido su pene. Luego de buscar ayuda médica, la madre, Lisett Aldrete, fue a hablar con la directora, quien los ignoró, por lo que levantaron una denuncia contra Joaquín Francisco Mondragón Rebello, hoy fugitivo de la justicia. Pero la familia Bonilla, en un hecho sin precedentes, ganó el caso civil y compensación económica contra la Legión. Sentado en una salita soleada, habla con ternura de su hijo, el más pequeño de cinco. Su blog, http://www.conlajusticia.com, es una radiografía de la orden. “El blog”, dice, “es como Raúl me encontró”.

Flora Barragán, una de las millonarias donadoras, con Maciel y el Papa Paulo VI. Foto: Especial

Raúl González Lara Rivas, 29, el segundo de los hijos de Maciel en México, le pidió ayuda legal a Bonilla. Sacerdotes de la Universidad Anáhuac, establecimiento insignia de la Legión en la Ciudad de México, guiaron a Raúl a un fideicomiso que supuestamente Maciel armó para la familia, pero estaba vacío, dijo Bonilla, añadiendo que “la Legión le dio a Raúl la copia de un fideicomiso que supuestamente había sido retirado por Norma (la otra hija en España)”; el abogado cree que los oficiales legionarios trataron de hacer que los medios hermanos se pelearan por la herencia. Mientras la orden juega al ajedrez financiero con Raúl, su petición de compensación por los abusos sexuales que supuestamente sufrió a manos de su padre se ha convertido en un asunto vaticano. En noviembre Bonilla y la familia se encontraron con Ricardo Watty, el visitador mexicano en la investigación sobre la Legión. “Me he visto dos veces con Watty”, dijo Bonilla. “Estaba muy preocupado porque los hijos no tuvieron apoyo. Trató de juntar a las partes para resolver esto; me pareció que tenía instrucciones del Papa o de Bertone (secretario de Estado Vaticano) para arreglar el problema”.

SODANO, EL PROTECTOR DESDE ROMA
Pieza fundamental para cimentar el legado de Maciel en Roma es la universidad Pontificia Atheneaum Regina Apostolorum, y el cardenal Sodano fue central en el crecimiento de ésta y de la Legión: Maciel y Sodano se hicieron amigos en el Chile de los años ochenta, durante la dictadura de Augusto Pinochet. Allí la orden necesitaba para instalarse el permiso del cardenal primado Raúl Silva Henríquez, pero éste tenía una tensa relación con Sodano, entonces Nuncio papal en Chile; Silva se atormentaba por las desapariciones y la tortura características del régimen y Sodano defendía a Pinochet por todos los medios. Además, un grupo importante de obispos chilenos le imploraba a Silva que no admitiera a la Legión, precedida por el mote de Los millonarios de Cristo por su agresividad para colectar dinero. “En una sociedad tan polarizada como Chile”, escriben Andrea Insunza y Javier Ortega en su libro sobre la orden en Chile, “los legionarios encontraron un aliado: el Nuncio apostólico Angelo Sodano”. Al final, Silva capituló ante la presión de Sodano.

José Bonilla ganó su demanda contra la Legión por el abuso sobre su hijo. Foto: René Soto

Años después, en 1989, Sodano, antes de ser nombrado secretario de Estado en el Vaticano, enseñaba inglés en un centro de la Legión en Dublín y tomaba vacaciones en una villa del sur de Italia cortesía de la orden. Siempre huésped de honor en cenas y banquetes de los Legionarios, Sodano se volvió el más fuerte apoyo de Maciel. Glenn Favreau, un abogado de Washington y ex legionario estacionado en Roma, dijo que “Sodano intervenía con oficiales italianos para obtener permisos de rezonificación para construir la universidad” en un plano boscoso del oeste de Roma. Maciel contrataría al sobrino de Sodano como ingeniero consultor de la construcción, pero los legionarios supervisores del proyecto se quejaron con Maciel que el trabajo de Andrea Sodano era lento y malo, y no querían pagarle sus recibos. Hasta que Maciel les gritó: “¡Páguenle, páguenle! ¡Ustedes páguenle!”. Y pagaron. Como uno de los sacerdotes informantes le dijo a este reportero: “¿Sabes que nepotismo viene de la palabra nipote, que es sobrino en italiano?”.

Pero el nepotismo de Sodano viene desde mucho antes. Andrea Sodano es visto como un co-conspirador no indiciado en un fraude de bienes raíces en Estados Unidos, según el agente del FBI que construyó el caso. En 2008 un empresario italiano llamado Rafaello Follieri fue indiciado en Nueva York bajo los cargos de fraude y lavado de dinero en un negocio que llevaba propiedades y parroquias de la Iglesia abandonadas o en ruinas para su venta comercial. Andrea Sodano era el vicepresidente del grupo empresarial de Follieri, y el tío cardenal asistió a la apertura en 2004 de la oficina del grupo en Nueva York, como se recoge en reportes de prensa. National Catholic Reporter informó en marzo tres del 2006 que los folletos de la empresa presumían su “profundo compromiso con la Iglesia Católica y su añeja relación con veteranos miembros de la alta jerarquía vaticana”. Con ese respaldo la firma aseguró el financiamiento del billonario Ron Burkle y sus desarrollos Yucaipa, tras lo cual Follieri comenzó a gastar de inmediato inmensas sumas de dinero en su romance con la actriz Anne Hathaway. Al tiempo que la sociedad Follieri-Yucaipa buscaba propiedades para desarrollar, la oficina de Andrea Sodano en Asti, Italia, mandaba recibos que Raffaello pagaba por giro bancario.

En documentos obtenidos por el FBI se destaca que Sodano cobró 75 mil dólares el 22 de agosto del 2005 por “servicios de ingeniería; el 12 de septiembre 15 mil por trabajo en Atlantic City y luego 80 mil en Orland Park, en la arquidiócesis de Chicago; el 21 de octubre 70 mil en Canyon City (sin precisar en estado); otros 50 mil de nuevo por Orland Park y 75 mil por más “servicios de ingeniería” sin especificar, dando un gran total para ese día de 225 mil dólares. Ninguno de los archivos de una sola cuartilla tiene alguna referencia al trabajo realizado.

José Barba, uno de los ex seminaristas denunciantes de Maciel. Foto: René Soto

En las llamadas semanales con Burkle, Follieri escalaba las demandas de fondos para Sodano, insistiendo en que el Vaticano necesitaba los peritajes para dar la aprobación de la venta de sus propiedades. La sociedad Follieri-Yucaipa le pagó a Andrea Sodano más de 800 mil dólares, hasta que en marzo ocho el cardenal Sodano le envió una queja escrita a Follieri: “Siento es mi deber decirte lo molesto que estoy al escuchar que tu compañía sigue presentándose como una con vínculos con el Vaticano por el hecho de que mi sobrino, Andrea, ha consentido en ocasiones a brindarte sus servicios profesionales de consultoría. No entiendo cómo este molesto malentendido pudo ocurrir, pero es ‘necesario’ que ya no se presente en el futuro. Apelo a tu sensibilidad para que seas cuidadoso respecto a este tema. Le informaré de igual manera a mi sobrino Andrea como a todos los que me han preguntado sobre tu empresa. Te mando mis saludos”.

Cuatro meses después de la carta del cardenal, Raffaello y Andrea volaron a Brasil donde Follieri le entregó un cheque por 25 mil dólares al arzobispo de Salvador Bahía, y otros 85 mil al de Río de Janeiro. “Los beneficiarios de estas transacciones no sabían que Follieri robaba dinero para dárselos”, dice un memorando condenatorio sobre Follieri. En la primavera de 2007, Ron Burkle quiso ver de cerca los reportes de ingeniería de Andrea Sodano. Follieri hizo que un asistente se quedara toda la noche redactándolos y posfechándolos. “Los reportes estaban en italiano”, explica el agente del FBI Theodore Cacioppi. “Eran de entre dos a cinco páginas. Ninguno contenía planos, dibujos técnicos, diagramas, esquemas o nada relacionado a un peritaje de ingeniería”. Los reportes de Sodano eran “casi inútiles, no reflejaban trabajo de ingeniería alguno y con seguridad no valían 800 mil dólares”. El asunto es que mientras Andrea ordeñaba ese negocio, el cardenal Sodano —habiendo prestado su oficina para saludos y parabienes con inversionistas potenciales en la inauguración del grupo de Follieri— comenzó a retractarse: Raffaello Follieri había comenzado a presumirle a nuevos inversionistas que él era el jefe de finanzas del Vaticano.

El ex secretario de Estado Vaticano, cardenal Angelo Sodano, reconocido protector de Maciel e involucrado en sospechosos manejos financieros. Foto: Valentina Petrova/ AFP

Yucaipo demandó a Follieri por 1.3 millones de dólares. Follieri se apresuró a querer pagar pero fue indiciado. El 23 de octubre del 2008, se declaró culpable en 14 juicios de fraude, lavado de dinero y conspiración, y fue condenado a 54 meses en una prisión federal. “Creemos que Studio Sodano (el nombre corporativo de la compañía de Andrea) cobró dinero conseguido por fraude”, confirma el agente del FBI Ted Cacioppi.

Andrea Sodano estaba en la seguridad de su patria italiana cuando Follieri fue arrestado en Nueva York. El documento del gobierno que acusa al segundo de recibir los pagos también dice que el Vaticano recibió “donativos” del fraude, lo que levanta dudas sobre el buen juicio del cardenal Sodano. ¿Que lo impulsó a confiar en un estafador como Follieri? El memorando de condena elaborado por el Procurador General explica: “Follieri creaba la falsa impresión de que tenía ligas con el Vaticano, lo que le permitía conseguir propiedades de la Iglesia a precios de ganga a través de su relación con Andrea Sodano, el sobrino del entonces Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Angelo Sodano (…) y haciendo donativos no autorizados al Vaticano con dinero de sus inversionistas. Follieri utilizó fondos de los inversionistas para pagarle al sobrino por servicios de ‘ingeniería’ que el sobrino nunca llevó a cabo para que el sobrino pudiera viajar con Follieri al visitar a oficiales vaticanos y así ayudarle a Follieri a obtener accesos en el Vaticano. Fue a través de estos conectes como Follieri pudo estar en las misas Papales y, entre muchos otros, obtener su foto con el papa (…) enseñarles los jardines privados del Vaticano a sus amigos y asociados y arreglar visitas privadas de museos vaticanos”.

El memorando continúa: “Follieri también falsamente manifestó que necesitaba arriba de 800 mil dólares para pagar los reportes de ingeniería preparados por el sobrino. Follieri argumentaba que el Vaticano necesitaba ver esos reportes antes de decidir si venderle o no las propiedades”.

Mientras Follieri encontró un amigo en Andrea Sodano, Maciel encontró otro en el tío de Andrea, el cardenal. Maciel tuvo otros problemas cuando construyó la universidad Regina Apostolorum. Quería el reconocimiento vaticano del más alto nivel, como academia pontificia completa, para que la recién llegada compitiera con las mucho más viejas e históricas Luterana y Gregoriana. Para asegurarse esa certificación, fuentes que pidieron el anonimato dijeron que la Legión en 1999 ofreció un Mercedes Benz al fallecido cardenal Pío Laghi, entonces prefecto de la Congregación para la Educación (y antiguo embajador vaticano ante Estados Unidos). Anonadado, Laghi rechazó la oferta, diciendo: “¡Esto es demasiado!”, según un sacerdote que presenció el intercambio. El sucesor de Laghi, el cardenal polaco Zenón Crocholewski, también les rehusó la certificación por lo cual el cardenal Sodano consiguió un estatus debajo del cotizado por Maciel y la Legión.

Maciel murió en un momento cuando su vida iba en caída libre. A fines del 2008 estaba en un hospital de Miami, de acuerdo a un reportaje del 31 de enero de 2010 de los reporteros Sota y Vidal del diario español El Mundo. Aunque el artículo es pródigo en adjetivos sobre el carácter de Maciel, detalla la crisis que le creó a sus sucesores: en el hospital se reunieron Álvaro Corcuera, Evaristo Sada y otros líderes legionarios. Se reporta que Maciel rehusó la confesión, y sus hombres se estremecieron cuando llegaron dos mujeres: Norma y Normita, la mujer y la hija, ésta de 23 años. Fue entonces cuando Maciel exclamó: “quiero quedarme con ellas”.

El empresario italiano Rafaello Follieri, asociado con Andrea Sodano, sobrino del cardenal, fue indiciado en 2008 por fraude y lavado de dinero . Foto: Jeremy Kost/ AP

El artículo continúa diciendo que los sacerdotes legionarios, alarmados por la actitud de Maciel, llamaron a Roma donde Luis Garza, vicario de la orden, supo que estaba ante un grave problema. Consultó con Corcuera y tomó el primer vuelo a Miami. Le dijo al fundador: “le doy dos horas para venir con nosotros o llamo a la prensa y el mundo entero se enterará de quién es usted”. Y Maciel capituló.

Los legionarios llevaron a Maciel a una casa en Jacksonville, Florida, donde peleó contra los Santos Óleos que intentaba administrarle Corcuera. El artículo dice que Maciel rehusó la confesión final, y afirma que “ya no creía en el perdón de Dios”. Una opinión congruente con la sórdida vida de Maciel pero de la cual no hay prueba alguna aunque, al anunciar el ascenso del fundador al cielo inmediatamente después de su muerte, el alto mando de la Legión llevó la propaganda religiosa a un nivel sin precedentes.

Luis Garza, en un correo electrónico de marzo 15 del 2010 en respuesta a la petición de comentarios para esta entrevista contestó: “entiendo que tendrá muchas preguntas. Pero, como dije en un correo anterior, en este punto con la situación como está no hay mucho que yo pueda añadir. Mis disculpas. Continuaré rezando por todos aquellos que sufrieron por las acciones de Maciel. Y espero que usted y sus lectores nos mantengan en sus oraciones. Rezo por usted y su misión como periodista”.

Jason Berry es el autor de No nos dejes caer en Tentación/ Lead Us Not into Temptation y coautor, con Gerald Renner, de Votos de Silencio/ Vows of Silence, documental que explora la saga del Vaticano y el padre Maciel. Una beca del fondo de The Nation Institute apoyó la investigación de este artículo.

http://www.jasonberryauthor.com

Milenio
18 de abril de 2010