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El Nuevo testamento es el texto antiguo más fiable que exista en la actualidad, al día de hoy existen más de 24 mil copias, 5700 en el griego original; el segundo mejor texto es la Ilíada de Homero con apenas 643 copias y la copia más temprana de Platón es fechada aproximadamente 1200 años después de que Platón escribiera el original. Veamos el siguiente cuadro:

Cuando comparamos los manuscritos del Nuevo Testamento con otros escritos antiguos, podemos ver claramente que la fiabilidad del Nuevo Testamento es muchísimo superior a los demás, tanto en cantidad, cercanía con los escritos originales y en fiabilidad.
Además de las 5700 copias en griego koine, existen en la actualidad alrededor de 19000 copias en Sirio, Arameo, Latín, y Cóptico. La mayoría de los académicos aseguran que el Nuevo Testamento fue escrito en su totalidad antes de finalizar el siglo primero de esta era. Pero, qué pasa si comparamos al Nuevo Testamento con otros escritos del primer siglo? 
Veamos el cuadro:
Suetonius, Tacitus y Titus Livius (Livy) eran historiadores romanos cuyos escritos son la base actual para los que desean aprender la historia romana. Pero cuando comparamos los manuscritos que existen hoy en día, notamos que el total de sus manuscritos suman 48, y la copia más cercana al original es de 800 años. Cuando vemos el Nuevo Testamento, podemos notar que existen 5700 copias, de las cuales la más reciente es del año 130 d.C, y la gran mayoría son copias de antes del siglo tercero de esta era.

Copias del Nuevo Testamento

La copia más antigua del Nueo Testamento corresponde al Papiro de John Ryland (P52), que data del año 125-130 d.C. Este papiro contiene una porción de Juan 18 (Versos 31-32 y 37-38). Algo interesante de este papiro es que está escrito por ambos lados, lo cual es una clara evidencia que los cristianos ya utilizaban el codex de los libros modernos, a diferencia de cómo eran utilizados los papiros de esa época.

Foto p52
Otro papiro es el llamado Bodmer que contiene casi todo el evangelio de Juan y data del año 180-200 d.C. El papiro Chester Beatty incluye grandes porciones del Nuevo Testamento y data del año 200 d.C. El Codex Vaticanus contiene casi toda la Biblia y data de 325-250 d.C; el codex Sinaiticus igualmente contiene casi todo el Nuevo Testamento y la mitad del Antiguo Testamento y data del año 350 d.C; el codex Alexandrinus consiste de casi toda la Biblia y fue copiado alrededor del año 400 d.C. Otro codex casi completo es el Ephraemi, al cual le falta 2 Juan y 2 Tesalonicenses y fue copiado alrededor del siglo 4 de esta era.



Los Patriarcas de la Iglesia

Los manuscritos del Nuevo Testamento no son la única prueba de la fiabilidad del mismo. Los escritos de los padres de la iglesia son otra de las pruebas importantes para el Nuevo Testamento. Estos hombres escribieron en su gran mayoría alrededor de los años 95-150 d.C.
Los escritos de los padres de la iglesia contienen más de un millón de citas del Nuevo Testamento, las cuales de ponerse todas juntas podrían recopilar todo el Nuevo Testamento excepto por seis versos. Esta es una prueba increíble de que el Nuevo Testamento es un documento totalmente confiable [2].
Pero no sólo citaron versos del Nuevo Testamento, sino que además dejaron para la posteridad las enseñanzas dadas por los apóstoles. Es decir, muchos de los críticos insisten que Jesús fue sólo un hombre, y que nunca dijo ser Dios, además dicen que Jesús nunca hizo milagros, etc.
Pues los padres de la iglesia, muchos de los cuales conocieron a los apóstoles, y fueron enseñados por ellos, dejaron por escrito las doctrinas básicas del cristanismo histórico. Por ejemplo, Clemente uno de los obispos de Roma escribió en su carta a los Corintios:
“Temamos al Señor Jesucristo, cuya sangre fue dada por nosotros. Los apóstoles recibieron el Evangelio para nosotros del Señor Jesucristo; Jesucristo fue enviado de Dios. Él hizo al Señor Jesucristo las primicias, cuando Él fue levantado de los muertos.” 
Vemos como Clemente hace referencia a la deidad de Cristo cuando utiliza la palabra ‘Señor’ (Kurios-griego). Además habló acerca de la manera en la que podemos ser reconciliados, cuando hace referencia a la sangre de Cristo siendo derramada por nosotros. Otro dato importante es que el apóstol Juan estaba vivo para cuando Clemente escribió esta carta, por lo que si Clemente hubiera escrito algo que no era verdadero, Juan lo hubiera enfrentado.
Otro de los padres de la iglesia, Ignacio de Antioquía, quien escribió sus cartas entre los años 110-115 d.C, escribió abiertamente acerca de la deidad de Cristo, a quien le llamaba “Jesucristo nuestro Dios,” “hay un solo Dios quien se manifestó a través de Cristo Su hijo”.

Otros hombres que escribieron abundantemente acerca de las doctrinas que mantenemos hoy en día son Policarpo, otro de los discípulos del apóstol Juan y Papias.

Variantes Textuales

Una variante textual es un lugar entre los manuscritos en el que haya alguna discrepancia en el uso de una palabra, la forma de deletrarla, el orden de las palabras, etc. Las variantes se pueden clasificar de la siguiente manera:
  1. Errores de ortografía
  2. Errores que no pueden ser traducidos; sinónimos
  3. Variantes significativas que no son viables
  4. Variantes significativas y viables
Según el Centro para el Estudio de los Manuscritos del Nuevo Testamento existen aproximadamente 400 000 variantes textuales. De estas variantes textuales sólo el 1% corresponden a verdaderos errores. Por ejemplo, hace unos años se encontró un fragmento que incluía un pasaje de Apocalipsis 13:18. El pasaje lee, “Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.” El papiro P115 es diferente pues lee 616 en lugar de 666. El papiro P115 es el fragmento más antiguo de este verso.
Según Dan Wallace, un experto, este número era conocido en el mundo antes del siglo segundo de esta era, pero otros escritos, como por ejemplo de Ireneus, nos muestran que podría tratarse de 666. Otro codex que incluye este número es el Codex C.
Otro ejemplo de estas variantes es el caso de Romanos 5:1 que dice, “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo,” pero una de las variantes dice, “Justificados, pues, por la fe, tengamos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.” La variante es de una palabra en griego, ya sea ‘echomen’ o ‘echomen’ (la segunda teniendo una ‘o’ larga).
Estas variantes corresponden como dijimos al 1% de las 400 000 variantes existentes en la actualidad. La gran mayoría de las variantes (75%) corresponden a los errores de ortografía. Por ejemplo, el caso más frecuente es lo que se conoce como una ‘nu’ movible. Esto es cuando una palabra termina con una vocal y la palabra siguiente lo hace también, el que hizo la copia coloca un ‘nu’ que es una letra griega (ν). Estos errores son fácilmente detectados por los expertos y no cambian en nada el sentido de las oraciones.
El segundo grupo más frecuente son aquellas variantes que no pueden traducirse y los sinónimos. En el griego, una lengua muy flexible, y algunas variantes cambian el orden de las palabras, pero esto no afecta el significado de la oración, y la única diferencia es el énfasis. Estas variantes tampoco afectan ninguna de las doctrinas cristianas.
Qué es lo más importante? Que ninguna de las doctrinas del cristianismo se ve afectada por estas variantes: ni la deidad de Cristo, ni la justificación por medio de la fe, ni la expiación substitucionaria, etc. Las variantes significativas, las cuales constituyen el 1% de las variantes, tampoco afectan el sentido de lo que declara el texto. Qué diferencia hace que el número de la bestia sea 616 o 666, por ejemplo? En las palabras de Dan Wallace, “si el número de la bestia es 616 tendría serias implicaciones ya que enviaría a la hoguera siete toneladas de literatura cristiana contemporánea.”
El 99% de las variantes textuales corresponden a errores menores que ni siquiera afectan la interpretación de una palabra. Es evidente que Dios ha preservado inclusive hasta las copias hechas de los escritos originales.
Ningún académico serio en la actualidad niega la fiabilidad del Nuevo Testamento como el único texto antiguo mejor preservado en la historia de la humanidad. Estemos confiados en que nuestras Biblias han sido preservadas por Dios para que aún, dos mil años después estemos aprendiendo de las exactas palabras de Él.